A solas en las mazmorras del Castillo de la Inquisición, reflexionando, frente al silencio del reo. En esta ocasión, a solas ante los espectadores. El actor Gregor Acuña volverá a encarnar al inquisidor Fernando de Valdés, metiéndose de nuevo en la piel de este alto cargo eclesiástico del siglo XXI que conversa con el propio Jesús de Nazaret.

Sevilla durante los tiempos más terribles de la Inquisición. Jesucristo ha regresado a la tierra y ha sido apresado, siendo acusado de hereje. Aquí transcurre «El Gran Inquisidor», que regresa a su lugar de origen más de 100 años después de que el escritor ruso Fiodor Dostoievski reflejara ese encuentro entre el inquisidor y Jesucristo en la obra «Los hermanos Karamazov». En un ambiente íntimo, el Castillo de San Jorge acoge esta representación de Excéntrica Producciones en «un monólogo lleno de emociones y reflexiones profundas que nos llevan a plantear el papel del individuo como dueño de su libertad y decisiones, una reflexión de plena vigencia sobre el papel y el poder de la Iglesia».

Desde este miércoles 28 de mayo y hasta el próximo 7 de junio, los espectadores podrán acercarse hasta este particular enclave y disfrutar de la obra de miércoles a sábado a las 21.00 horas, con un precio de 12 euros por persona y cuyas entradas podrán adquirirse en taquilla. Una hora de duración en la que el actor, sin más armas que el texto del novelista ruso, se enfrentará a un público máximo de 60 personas.

Si el año pasado tuvo una gran acogida en este original emplazamiento, se espera de nuevo que el público se acerque para sentir esta obra en el escenario para el que su autor lo creó, en esta «invitación a la reflexión potenciada por la cercanía con el actor y la intimidad de este particular enclave».

Durante unas semanas, esta histórica fortaleza vuelve a ser la casa del Gran Inquisidor en Triana.