La Orquesta del Conservatorio Elemental de Triana ofreció ayer por la tarde un concierto infantil navideño en la capilla del Colegio Protectorado de la Infancia, ubicado en la calle San Jacinto. Este acto, organizado por el distrito Triana, es el segundo que se realiza ya que el pasado año se llevó a cabo en el Colegio de los Salesianos de Triana. Un concierto de Navidad que ya se está convirtiendo en una tradición y al que asistieron más de un centenar de personas. Entre el repertorio navideño, tocado por alumnos del Conservatorio de entre 7 y 15 años de edad, se pudieron oír los clarinetes para «En la pequeña ciudad de Belén», dúo de flautas para «Deck the halls» y «Joy to the world», y ya con la agrupación orquestada «Os deseamos Feliz Navidad», «Dime niño» o «Bianco Natale» entre otros.

«Son villancicos propios de estas fechas tocados por unos 40 alumnos del Conservatorio. Llevan ensayando todo el trimestre y con este último concierto clausuramos la época navideña de actuaciones, ya que anteriormente hemos realizado otros conciertos y con éste, finalizamos hasta que comiencen los de Semana Santa y Feria», explica Noemí Suárez, directora del Conservatorio Elemental de Triana. Y es que esta orquesta es una de las pioneras en Sevilla, ya que lleva más de 20 años funcionando, y por la que han pasado niños de todas las edades, según afirma Suárez. «Con este concierto están muy contentos, tienen muchas ganas y están motivados. Han estudiado mucho y tienen una responsabilidad, pero están felices», asegura. Y la ilusión se palpaba en el ambiente. Mientras algunos afinaban, otros recorrían los pasillos para preguntar dudas de última hora a Antonio Martínez, el director de la orquesta.

Un ir y venir de sonidos y pequeños músicos que emocionados aguardaban ensayando al comienzo del concierto. Entre ellos, el más joven de todos, Samuel. A sus 7 años, toca el violín. Y ya es todo un experto, pues hace dos años que se inscribió en el Conservatorio. «He tocado también el clarinete y el piano, pero me gusta más éste porque es de cuerda», explica al que tiempo que reconoce que está «un poco nervioso». Esteban, a sus 9 años, toca el violonchelo. Al ser preguntado si ha afinado el instrumento, asiente firme con la cabeza y no duda en explicarlo. «Hay que afinar el instrumento antes del concierto para que suene bien», apunta. Antonio tiene 11 años y a sus espaldas lleva más de 20 conciertos. «Me gustó al visitar con el colegio el Conservatorio», y por ello se inscribió. Aunque sus planes profesionales de futuro van encaminados hacia otro arte. «Me gustaría ser arquitecto o ingeniero», explica. De momento, todos comparten algo que les ha unido y que a base de esfuerzo y aprendizaje regalan al público: la música.