La versión más calurosa de Sevilla ha dado la bienvenida al equipo de la segunda parte de la película «Ocho apellidos vascos», que se rueda en varias zonas de la ciudad hasta el próximo viernes. Los actores sevillanos Alfonso Sánchez y Alberto López compartirán esta disparatada trama con el malagueño Dani Rovira y un buen número de figurantes, que recrearán el paso de una cofradía en la Real Fábrica de Artillería.

Si lo que querían era plasmar las diferencias entre el norte y el sur, lo han conseguido; al menos, en lo que corresponde a las altas temperaturas que se están registrando en el arranque del rodaje sevillano de la secuela de la película española más taquillera de todos los tiempos. La saga, dirigida por Emilio Martínez-Lázaro, repite en la capital andaluza y lo hace junto a las orillas del Guadalquivir.

En la primera grabó en el puente de Triana y en el paseo del Marqués de Contadero y ahora lo hace en pleno arrabal, en la calle Pureza, en Pelay Correa y en un colegio del barrio, que no se ha podido confirmar debido al férreo hermetismo con el que desde Madrid se están controlando las informaciones que se derivan del rodaje.

El rodaje de Ocho apellidos vascos

Lo que sí se conoce es que el rodaje pretende recrear una Sevilla inmersa en plena Semana Santa… en pleno mes de julio. Sin el preceptivo permiso que el Arzobispado denegó para grabar en la iglesia de San Ildefonso, el equipo ha tenido que ideárselas para organizar el paso de una cofradía —con su cuerpo de nazarenos incluido— en la Real Fábrica de Artillería. Una escena que requiere de un buen número de figurantes, que deberán armarse de valor para enfundarse el antifaz en pleno verano.

Más allá de la anécdota, Sevilla pondrá el punto y final a un rodaje que arrancó el pasado 11 de mayo y que ha pasado por el Baix Empordà, Girona o Madrid. La apuesta por Cataluña, que también tiene su reflejo en el reparto con actores como Rosa María Sardá o Berto Romero, hace pensar que la trama se distanciará del País Vasco.

Sí repiten, como contrapunto, los actores sevillanos Alfonso Sánchez y Alberto López, que darán vida a los camareros Currito y Joaquín, que —según confesó Sánchez en una entrevista a ABC de Sevilla— «son dos personajes que van a crecer» en esta segunda parte. «Ambos —añadía— son el alivio cómico dentro de la comedia, que ya me parece rizar el rizo».