«Ser andaluz es mi manera de ser español, ser sevillano es mi manera de ser andaluz y ser trianero es mi forma de ser sevillano», razona el escritor Aquilino Duque antes de recibir el homenaje de su Triana natal. La casa que lleva por número el 64 de la calle Betis, que vio nacer el 6 de enero de 1931 a este poeta Premio Nacional de Literatura de 1974, ya luce una placa con uno de sus textos.

La iglesia de Santa Ana ha acogido el acto de reconocimiento a Aquilino Duque. El homenajeado ha protagonizado una exaltación de la poesía acompañado del Teniente de Alcalde de Triana, Francisco Pérez; la pregonera de la Velá de Santiago y Santa Ana, Rosa Díaz; y los poetas Lutgardo García y Víctor Jiménez.

Aquilino Duque y su azulejo en la Calle Betis«Me siento trianero», ha confirmado Duque. «Triana es un espacio sagrado, un lugar mágico, el que mejores vistas ofrece de Sevilla, con la Torre del Oro, la Catedral y la Giralda. El poeta suma este reconocimiento a los ya recibidos en El Puerto de Santa María, Zufre, los Jardines del Valle -inaugurado hace escasos meses y en el que aparece su poema «Colegiata del Valle»- y, este martes de Velá, Triana.

«Desde los 16 años me están dando homenajes, desde el programa de Radio Sevilla a los últimos», ha destacado. «Estoy agradecido a la ciudad de Sevilla y este acto es la culminación de las atenciones que ha tenido conmigo», ha afirmado Aquilino Duque durante el acto. «Conmigo siempre se han portado bien, me han dado premios hasta antes de que los mereciera», ha bromeado el homenajeado. «¿Qué más puedo pedir?», ha añadido.

«Siento mucha alegría, cariño y nostalgia por las personas de mi familia que realmente vivieron en Triana», explica Duque. «A ellos les debo mi don», detalla. «Yo, cuando venía a Triana, decía que era mi balcón por las vistas que ofrecía», ha confesado.

En esa casa, en el número 64 de la calle Betis ya luce unas palabras de Aquilino Duque. «Yo nací en un cine de verano en Triana entre fraguas y altares. Lo primero que vi fue la Torre del Oro», reza el azulejo. «Qué gran honor editar un texto en cerámica», cierra el poeta.