El alcalde de Sevilla, Juan Espadas (PSOE), ha asegurado que ya median «instrucciones» a la unión temporal de empresas (UTE) contratada para la conservación de los espacios verdes de la isla de la Cartuja, Triana y Los Remedios, para actuar sobre el Jardín Americano, legado de la exposición universal celebrada en 1992 y reabierto en 2010, un espacio que visualiza como parte de un futuro paseo fluvial destinado a conectar la torre Pelli con San Jerónimo.

El Jardín Americano, uno de los principales atractivos naturales de la Expo ’92, permaneció cerrado durante aproximadamente 18 años hasta que en la primavera de 2010, gracias a una inversión de más de 8,5 millones de euros cofinanciada entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y el Ayuntamiento de Sevilla, reabrió sus puertas para su incorporación a la red de espacios verdes de la capital andaluza.

El remozado Jardín Americano, así, reabría como un corredor ribereño de 4,5 kilómetros de recorrido a orillas del Guadalquivir, con 400 especies de flora americana, como es el caso de sauces, fresnos, chopos o adelfas, y mil metros cuadrados más que el espacio original, dada la incorporación de jardines de plantas cactáceas y plantas crasas, si bien su posterior declive ha sido objeto de debate público y político en los últimos años.

Juan Espadas, en ese sentido, ha visitado este lunes el Jardín Americano acompañado del catedrático de botánica Benito Valdés, uno de los principales defensores de este espacio; un miembro de la asociación Legado Expo; y Adolfo Fernández Palomares, nuevo director general de Medio Ambiente del Ayuntamiento tras haber ostentado durante años la Dirección del Parque del Alamillo.

La riqueza del Jardín Americano

Benito Valdés, «padre» de este frondoso espacio, ha recordado la «riqueza» del mismo en materia de especies y ejemplares, dado que durante la exposición universal de 1992 contaba con «plantas exclusivamente americanas», especies «únicas» a la hora de poder disfrutar de ellas en Andalucía, si bien tras la muestra el jardín quedó «abandonado» hasta su «recuperación parcial» de la mano de la CHG, cuando ya «se había perdido una parte importante de las colecciones» de flora.

«En los dos o tres últimos años no ha habido un abandono total, porque ha habido un cierto mantenimiento, pero sí se han ido perdiendo más ejemplares», ha dicho apostando por una recuperación completa del Jardín Americano para que la gente de Sevilla y sus visitantes puedan «volver a disfrutar de su riqueza» natural.

Juan Espadas, en ese sentido, ha defendido el valor del Jardín Americano como «museo a cielo abierto» de la naturaleza, recordando su «proyección educativa» gracias a la labor que desarrollaba hasta hace pocos años por la Fundación Naturalia XXI en este espacio, toda vez que como ha recordado el alcalde, fue durante los años de mandato del popular Juan Ignacio Zoido cuando desapareció esa relación con la Fundación Naturalia XXI.

Espadas ha lamentado el «deterioro permanente» de esta zona verde, explicando que aunque se trata de un espacio que «requiere un tratamiento singular» desde el punto de vista de la botánica, fue incluido «en el paquete de grandes contratos» de mantenimiento de zonas verdes promovido por el popular Juan Ignacio Zoido cuando gobernaba Sevilla, tras lo cual devino su «abandono» por «una directriz política del equipo de Zoido», que a su juicio había decidido «dejar morir» este espacio al no ser fruto de un proyecto con «la marca del PP».

«Instrucciones» a la UTE

Por eso, ha anunciado que el nuevo director general de Medio Ambiente ha dado «instrucciones» a la unión temporal de empresas (UTE) contratada en el pasado mandato para la conservación de los espacios verdes de la isla de la Cartuja, Triana y Los Remedios, para corregir este extremo y aplicar una «terapia de choque» en el Jardín Americano, frenar su «abandono» y afrontar su recuperación. «Vamos a darle el tratamiento singular que no ha tenido», ha dicho.

Según ha pormenorizado, el contrato relativo a la conservación de los espacios verdes de la isla de la Cartuja, Triana y Los Remedios no tendría «previstas» actuaciones singularizadas en el Jardín Americano, pero «en muchos casos ni se ha hecho siquiera lo que estaba en el contrato». «La empresa tiene que asumir muchas más cosas de las que ha hecho. No se ha supervisado si se cumplía o no el contrato», ha enfatizado Espadas, según el cual el nuevo director general de Medio Ambiente, «ha dado a la empresa instrucciones al respecto, instrucciones distintas dentro del propio contrato, para una primera terapia de choque que ya se ha atendido».

En concreto, y según han señalado a Europa Press fuentes municipales, ha sido ordenada una limpieza completa del Jardín Americano, con actuaciones sobre sus fuentes y sobre las pintadas en sus muros, muchas de ellas aún por limpiar, toda vez que el Ayuntamiento ha pedido a la empresa contratista que actúe también sobre la señalética y el sistema de riego y negocia una tercera fase de actuaciones destinada a la recuperación de los ejemplares de flora.

«Paseo fluvial» hasta San Jerónimo

Espadas, de cualquier modo, ha apostado por «recuperar» el Jardín Americano y su «proyecto de educación ambiental», pero no como “espacio aislado”, sino como parte de un proyecto para habilitar todo un «paseo fluvial» entre los aledaños de la torre Pelli, junto al puente del Cristo de la Expiración, y San Jerónimo, al objeto de que el trayecto pueda ser recorrido «en bici, andando o corriendo», todo ello con la recuperación de los correspondientes espacios.

Todo ello, además, en el marco de la idea de celebrar en 2017 el 25 aniversario de la Expo 92 «con la colaboración de las administraciones y las entidades emblemáticas» de la ciudad y isla de la Cartuja ya «recuperada» integralmente, con una «estética» remozada y una reordenación que permita su «integración en la ciudad». «Vamos a recuperar ese legado de la Expo hasta el máximo de nuestras posibilidades», ha dicho haciendo especial hincapié en la idea de actuar sobre la «estética» y los recursos de la isla de la Cartuja.

Además, ha anunciado que no «comparte» el «modelo de grandes contratos» para la conservación y el mantenimiento de las zonas verdes, sobre todo porque «a ver quién vigila el cumplimiento estricto» de contratos tan grandes. Por eso, ha apostado por optimizar al máximo los recursos contenidos en los actuales contratos, que «pueden dar mucho de sí» según el nuevo director de Medio Ambiente, y pasar a un nuevo modelo de «pequeños contratos, microcontratos, con el tratamiento que cada zona» necesita.