Cualquier tejido se convierte en un lienzo perfecto para crear obras de arte originales. En el taller de pintura en tela que se imparte en el Centro Cívico Las Columnas se da color a abanicos, corbatas, mantones y un sinfín de tejidos que sirven como base para hermosas estampas. María ya hizo un curso de flecos, otro de bolillos, y ahora confiesa que «me quedo en éste. Nos lo pasamos muy bien, hemos creado un grupo de amigas», afirma sonriente mientras sostiene su «obra maestra» y a la que no le faltan «pretendientes», un mantón con preciosos y variados dibujos que poco a poco está terminando. «Estas cosas son para toda la vida, pasan de generación en generación», apunta la monitora Mª Ángeles López Viretti. Esta alumna, además, ha pintado ya trece originales corbatas para su marido.

Toñi asegura, tras su experiencia durante años, «que siempre se está aprendiendo. A mí el dibujo no se me daba bien, y lo primero que pinté fue un abanico porque pensé que era lo más fácil». A Mª Ángeles, la profesora, le llaman «Sor Milagros» o «Sor Ángeles», porque «soluciona lo que nosotros estropeamos. Si traemos algo que no está bien, ella lo arregla», explican.

Cualquier prenda, por imposible que parezca, se puede pintar sobre ella. Así lo han hecho sobre trajes de flamenca, ropa, mantelería, zapatillas, … Y así lo hace Nuria, la alumna más joven de este taller. Por primera vez pinta sobre tela ya que ahora dispone de las tardes libres en el trabajo para poder asistir. «Puedes hacer lo que quieras. Yo con esto puedo hacer un bolso, un cojín, o un neceser. Relaja mucho», explica. A su lado, el único hombre de todo el grupo, José. Dedicado a la electromecánica, ya retirado, ahora aprovecha su tiempo libre para pintar. «Era mi asignatura pendiente. Hay que seguir las indicaciones de la profesora, aunque yo soy rebelde y a veces me gusta ir a mi aire», declara entre risas.

El de pintura en tela es uno de los cursos más demandados, ya que, alguna que otra alumna como Toñi, ha entrado ya comenzado el taller, como reserva. Aquí sacan partido a cualquier retal. «Les enseño a reciclar, usar prendas que tenían una mancha y al dibujar sobre ellas no se aprecia y la pueden volver a usar, a conocer las mezclas, las luces, las sombras, la profundidad. El objetivo es la satisfacción que consiguen», afirma Mª Ángeles López Viretti. En primer lugar, se lava la tela para «quitar el apresto», se tensa la tela, para después dibujar sobre ella y poder «trabajarla». «Se le da al dibujo una base de blanco, una especie de imprimación para que los colores posteriores no se expandan por el resto de la tela, para delimitar», explica la monitora. Con sumo cuidado, se pinta para que todos los colores queden en una sola capa, sin peso, y, una vez seco, «se ponen papeles de cocina encima y se le pasa la plancha. A partir de ahí, puedes lavar la prenda tantas veces como quieras que el dibujo no desaparece». Y prueba de ello, las telas con arte, ya pintadas, que orgullosas muestran las alumnas de este taller.