Hablar del tapeo en Triana es hablar de Blanca Paloma Tapas. Ubicado en un lugar privilegiado, en la confluencia de la calle San Jacinto con Pagés del Corro, este lugar sigue siendo después de muchos años un referente en el tapeo. Su archiconocida historia y su popularidad es ya célebre dentro y fuera del arrabal. Y es que la calidad de sus productos y el buen hacer en la cocina le avalan durante tantos años de trayectoria y profesionalidad al servicio del cliente.

Por ello, Blanca Paloma Tapas sigue en constante renovación. Su objetivo es continuar ofreciendo un servicio rápido e impecable y una materia prima de primera calidad. Una gran variedad de tapas únicas tanto en su elaboración como en su original presentación. De ahí que, recientemente, haya renovado su carta con el deseo de mantener la esencia y la tradición pero, al mismo tiempo, seguir innovando. Además de las tapas clásicas, como el bacalao a la gallega, las gambas rebozadas, el lomo de novillo argentino o las albóndigas de rape, Blanca Paloma Tapas ha confeccionado una carta de sugerencias para introducir nuevos sabores que seguirán aportando ese toque especial.

Y es que hace unos meses este emblemático local de Triana ha reformado y ampliado, además, sus instalaciones, convirtiendo este mítico punto de encuentro en un acogedor y espacioso lugar donde seguir disfrutando de la buena cocina. Concretamente, donde anteriormente se ubicaba la Confitería Filella, ahora forma parte de Blanca Paloma Tapas con amplias mesas.

Aún así, conserva la tradición y el sabor que Manuel Bejarano infundió en el año 1970, cuando fundó el primer Blanca Paloma en plena calle San Jacinto. Todo un legado que 25 años más tarde comenzó a regentar su hijo, Manuel Bejarano, quien aprendió el oficio de hostelero durante toda su vida en el negocio de su padre. Ahora, con más espacio, nuevos sabores y un rápido servicio, ha permitido acondicionar toda su infraestructura al servicio del cliente.

La variedad de tapas que se pueden degustar en Blanca Paloma es incuestionable. Cocina de mercado con toques vanguardistas. Innovaciones culinarias en platos muy elaborados que harán deleitar al paladar. Los productos tradicionales se convierten en tapas exclusivas, en cocina de diseño con precios asequibles. El buque insignia es el Bocadito de Mejillón, todo un exquisito manjar. Sin olvidar la Berenjena rellena de gambas o Huevos Bechamel, y otros suculentos platos fuera de carta. Un lugar imprescindible para visitar en la ruta trianera. Un lugar con historia y tradición que nunca dejará de sorprender.