El repostero Manu Jara lleva 13 años brindando a los sevillanos la creatividad que pone en los sabores dulces, ya sea ofreciendo sus productos ya hechos o compartiendo sus conocimientos en escuelas y conferencias. El taller que la empresa Masquepostres tiene en Mairena del Alcor ha sido -y sigue siendo- testigo del éxito en Sevilla de este pastelero francés y de todo su equipo, y el lugar donde provee a negocios de alta restauración, gastrobares, hoteles y eventos de la capital. Ahora también es posible degustar sus creaciones directamente en Triana, en una tienda llena de encanto y pasión por la pastelería.

La demanda del público ha conseguido que hace escasos dos meses la empresa Masquepostres haya abierto una tienda–escuela en el número 5 de la calle Pureza. No es precisamente fruto de la casualidad esta ubicación. Es una manera de «rendir homenaje a la llegada a la ciudad», según palabras de Manu Jara, puesto que su primera residencia en Sevilla, tras su andadura por prestigiosos restaurantes de Francia o Madrid, fue en esta mítica calle. Una calle acostumbrada a las pastelerías, ya que que «ha visto tres obradores en sus aceras y ha acogido a la única escuela de pastelería que ha tenido Sevilla», asegura.

La «Dulcería Manu Jara» se ubica en la antigua tienda de comestibles El Reino de León, dejando claro desde el mismo enclave del establecimiento que los cimientos de las creaciones de Manu Jara son la tradición, aún cuando están caracterizadas por la creatividad. «Buscamos que lleguen a emocionar al estar basados en lo clásico, más en un barrio tradicional como éste», cuenta el pastelero, «haciendo siempre hincapié en la calidad».

El local conserva mobiliEl repostero Manu Jara lleva a Triana la creatividad de sus tapas dulcesario y azulejos de la antigua tienda, y luce una amplia vitrina con base de cemento y una talla realizada por un imaginero. Es tras sus cristales donde la variedad de colores y texturas hacen que ya se saboreen los productos con la misma vista. En la «Dulcería Manu Jara» dan una vuelta de tuerca. Pueden adquirirse una gran variedad de elaboraciones. Desde «la joya de la pastelería francesa», el macarrón, hasta un rosco de vino; pasando por tartas, galletas, bollería, bombonería o panes ecológicos. Por supuesto, también el concepto novedoso de sus tapas dulces, como la choco-burguer o pequeños vasos para los paladares más exigentes. Incluso puede llevarse de aquí un cucurucho de buñuelos, «ideal para picar mientras se pasea por la calle Betis», como sugiere Manu.

Y es que lo de Masquepostres no es solo un decir. Este repostero no se pone límites a la hora de crear. Con la tradición siempre de fondo, Manu Jara mima a la materia prima y echa mano de la imaginación para llevar a cabo mil ideas que nunca antes fueron pensadas en formato dulce. La originalidad y sabores para chuparse los dedos esperan en la calle Pureza. Todo lo de aquí es de elaboración propia.

Asimismo, este negocio ofrece la posibilidad de degustar sus postres y tartas más especiales con el fin de poder tomar una decisión a la hora de adquirirlas para algún evento, ya sea bodas, cumpleaños o bautizos, o simplemente para una reunión entre amigos.

Aparte de la pastelería, otra de las pasiones de Manu Jara es la de compartir sus conocimientos. Prueba de ello son los quince años como conferenciante y docente en entidades como la Escuela de Hostelería de Sevilla o la Escuela de Hostelería Gambrinus. Por eso mismo,  la enseñanza no podía quedar fuera de la Dulcería de Triana. Así, a partir de septiembre, impartirá cursos de pastelería a todo tipo de público en el espacio interior preparado para tal actividad. La tienda dispone, incluso, de una biblioteca gastronómica para quien quiera adquirir conocimientos también a través de los libros.

Y aquellos que quieran poner lo aprendido en práctica, o ya disfruten investigando en la cocina, la «Dulcería Manu Jara» comercializa al por menor materia prima de primera calidad para conseguir el mejor resultado en las recetas dulces.

En estos primeros meses de andadura a pie de calle la gente está respondiendo y en la tienda no dejan de entrar tanto quienes ya conocían el concepto de Masquepostres como los que curiosean y terminan enamorados de esta apuesta. «Pero si hemos conseguido un resultado ha sido por el trabajo de un gran equipo». Manu Jara destaca la labor de sus compañeros Agustín Barragán, Víctor Salas, María del Rocío Parras e Isabel Jara. Y, tras el mostrador de la «Dulcería», su  mujer Inés Paredes. Tradición y nuevos conceptos se fusionan en esta tienda de Triana, uniendo, además, lo mejor de España y Francia.