Es de las pocas que subsisten y conserva la esencia de antaño, el ambiente de una auténtica botica. El exterior de la reconocida Farmacia de Aurelio Murillo invita a entrar en ella y descubrir e inmortalizar en fotografías la historia que se huele entre estas paredes. María Luisa Murillo Taravillo es ya la cuarta generación de esta saga de farmacéuticos. Ha continuado en el negocio familiar que su bisabuelo, su abuelo y su padre emprendieron hace ya más de 100 años.

«Desde 1886 está la Farmacia Murillo en el Altozano, pero estaba en otro número, y desde 1913 está aquí», explica María Luisa. Y fue precisamente en ese mismo año de la nueva ubicación de esta farmacia, en 1913, cuando nació su padre, Aurelio Murillo, en este edificio. «Mi padre nació aquí arriba y murió en el 75 en el mismo lugar donde nació, nunca se movió de aquí», recuerda esta farmacéutica.

Este lugar también fue el que la vio nacer, donde ella se ha criado y al que viene cada día para trabajar en la histórica farmacia. Porque, aunque María Luisa no reside en el barrio, asegura que no existe otro lugar como Triana, ya que «aquí conoces a la gente de toda la vida, te cuentan sus historias, saludas a muchas personas por la calle, pero en la Sevilla más nueva esto es diferente».

Esta antigua botica se mantiene fiel a su estilo y diseño después de más de un siglo de historia. «A pesar de las obras que hemos tenido justo al lado hace unos años, hemos intentado que permanezca la decoración aunque, evidentemente, hemos tenido que incorporar medios modernos», afirma María Luisa. Y es que aquí, en esta farmacia, su peculiar y trianera decoración hace que sea un monumento más a visitar por los turistas. Según comenta su dueña, todos los días, visitantes del barrio hacen fotografías para perpetuar este singular establecimiento.

El dibujo de los coloridos azulejos que conforman la ornamentación de la farmacia de Aurelio Murillo viene, según aclara María Luisa, del hermano de su abuelo, Francisco Murillo Herrera, que era Catedrático de Bellas Artes. Azulejos que fueron encargados al ceramista Vigil Escalera. «Los colores están relacionados con la cerámica trianera, mientras que los dibujos son muy originales, son mitológicos, aparece el dios Teseo, que venció a la enfermedad, ya que aquí hubo un laboratorio llamado Laboratorio Teseo», declara María Luisa. Además, esta emblemática farmacia situada en el Altozano ha sido un generoso escenario para alguna que otra película e incluso para la presentación de una ópera.