A primera hora de la mañana las calles de Triana amanecían más tranquilas y con menos tráfico que de costumbre. A pesar del sosiego, las primeras incidencias no se han hecho esperar. Varios establecimientos se han encontrado con silicona en sus cerraduras, lo cual, ha retrasado su apertura. Uno de ellos, el Instituto de Educación Secundaria Triana que como cada día ha abierto sus puertas a las 08.00 de la mañana, o al menos lo ha intentado, con un 80% menos de alumnos.

Casi una decena de trabajadores se han quedado a las puertas del supermercado de la cadena MAS en San Jacinto a la espera del cerrajero. Éste era el comercio número siete al que acudía en lo que va de mañana para arreglar este tipo de incidencias. Uno de los empleados comenta que no puede hacer huelga porque si no viene a trabajar, le quitan más dinero, y ya bastante, asegura, le han reducido el sueldo.

Mientras tanto, en el Mercado de Triana, los comerciantes ya notaban a primera hora la poca afluencia de público. «La gente compró ayer para no salir hoy. Aquí vienen muchas personas mayores y hoy tienen miedo de salir a la calle por lo que pueda pasar», comenta el dueño de una frutería. En las pescaderías, niegan que no tengan mercancía para vender. «La noticia real es que ayer los mayoristas y minoristas hicimos un esfuerzo para estar suficientemente abastecidos en nuestros puestos hoy», comenta uno de los vendedores. Otro, tranquilamente, coloca todos sus productos en el puesto: «lo que menos le interesa a este país es una huelga, hay que trabajar más, suprimir coches oficiales, dietas, etc. Si yo no trabajo hoy no cobro, y tengo el derecho a trabajar igual que otros tienen el derecho a la huelga. Hoy debe haber normalidad, con la que está cayendo». Un comerciante vaticinaba que hoy sería un día tranquilo, sin apenas clientes, «pero soy un pequeño autónomo y tengo cosas que pagar».

A las 10.00 de la mañana hay convocada una manifestación que partirá desde la plaza de San Martín de Porres hasta el Altozano. Muchos comercios temen que pueda surgir algún que otro altercado por lo que prevén cerrar sus puertas al paso de la concentración.