El homenaje a esta trianera llegaba, esperado por muchos vecinos, en la tarde del pasado martes a su tierra natal. Con ese barro cocido que forma parte de la idiosincrasia del arrabal, la cerámica, quedó plasmado el recuerdo eterno de Ana Ruiz Hernández, la madre de los hermanos Antonio y Manuel Machado, en el lugar que la vio nacer. Desde entonces, luce en el número 11 de la calle Betis un azulejo en memoria de esta trianera pero… ¿quién era Ana Ruiz?

Nació un 28 de febrero de 1854. Hija de un confitero de Triana, contrae matrimonio con Antonio Machado Álvarez (Demófilo) en el año 1873. Según explica Elisa Santos Donaire en el blog Triana en la Red, «contaba Antonio Machado, bajo el seudónimo de «Juan de Mairena» cómo se conocían sus padres en una de las calles con vistas más hermosas de todo el mundo sin lugar a dudas, la calle Betis».

En su artículo dedicado a Ruiz, cuenta que tuvieron ocho hijos, naciendo seis de ellos en Sevilla y dos en Madrid. «Aunque sus hijos sevillanos nacen todos al otro lado del puente, Ana y Antonio Machado cruzarían en infinidad de ocasiones a esta orilla donde vivía la abuela de los Machado, quien afirmaba a su nieto no haber ido nunca a Sevilla: «Hijo, para qué voy a ir a Sevilla, si en Triana lo tengo todo», relata Santos.

Pero el destierro, huyendo de la represión, se produce en el año 1939, cuando Ana sale de España junto a sus hijos Antonio y José a la edad de 85 años. «La descripción de este viaje podemos encontrarla en las memorias de Corpus Barga «Los pasos contados. Una vida española a caballo entre dos siglos (1887-1957)». Barga relata el momento en el que llevó en brazos a la madre de Machado, casi imposibilitada para andar por su debilidad y dice: «Pesaba como una niña, y mientras la llevaba me susurraba al oído: ¿llegamos pronto a Sevilla?», añade Elisa Santos.

Así, en la pequeña localidad francesa de Collioure, Ana Ruiz pasó los últimos años días de su vida, falleciendo el 25 de febrero de 1939. Y allí reposan sus restos junto a los de su hijo Antonio Machado. Hasta allí se desplazó el pasado año un grupo de trianeros coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte. Un particular homenaje que quisieron rendirle a esta trianera y que depositaron sobre su tumba con la leyenda «Con todo el cariño, respeto y admiración de un grupo de trianeros que siguen soñando con su vuelta a casa».

«Ana Ruiz, la encomiable esposa y madre, que en la calle Pureza de Triana asistió a la expiración del  padre de sus hijos Antonio Machado Álvarez, Demófilo, tuvo la desdicha de tener que presenciar la muerte de su hijo Antonio, tal vez su preferido y con quien convivió en los momentos más amargos de su vida como tras la muerte de su esposa Leonor Izquierdo. El exilio forzoso de Ana Ruiz, que con 85 años de edad tuvo que soportar  ese viaje tan duro al destierro, merece un permanente homenaje a esta trianera que, como dice la placa cerámica, con su presencia ha endulzado el «Altozano» francés de Collioure», relataba entonces en el blog Triana en la Red el trianero José Luis Jiménez.