Antonio Díaz Gil (Sevilla, 1934), conocido como Liz II, es, además de trianero de pro, un Trianero de Honor. El pasado 21 de julio recibió este reconocimiento que otorga la Velá de Santiago y Santa Ana 2013 y desde entonces no cesan las felicitaciones de los vecinos a su paso por las calles del arrabal. «Todo fueron elogios, hoy me han dado la enhorabuena por la calle al menos 15 personas», afirma el ex jugador de fútbol.

Nació en el entorno de una famAntonio Liz: «En Triana nací, vivo y aquí quiero morir»ilia de futbolistas -su hermano es Manolo Liz I- y sus comienzos se remontan al equipo de infantil en el colegio de los salesianos. «Vino un ojeador del Sevilla FC y me preguntó si quería irme al equipo, así que empecé a jugar en los juveniles. Después me fui al Granada hasta que me reclamó de nuevo el Sevilla al final de temporada, luego al Celta de Vigo, al Cádiz,… He tenido una vida como la Piqué, todos los años con el baúl de un lado para otro», explica orgulloso Antonio Liz. Este trianero debutó en el Sánchez Pizjuán en la temporada de 1955/1956.

Tras retirarse, trabajó como agente comercial hasta que le llegó la jubilación, aunque lo que no abandona nunca es su Triana querida. «Mis tres hijos también han nacido en el barrio. Triana para mí es mi pila y es todo», asegura. Además, mantiene una estrecha vinculación con la Semana Santa trianera. «Soy el hermano número 62 de la Esperanza de Triana, he sido costalero del Cristo y cuando yo me salí de debajo del paso, entraron mis dos hijos. Como costalero hay que tener mucha devoción para meterte debajo porque eso pesa una barbaridad», declara. «Le dije al entrenador del Sevilla, que no me dejaba que fuera costalero, que eso además servía de entrenamiento», afirma Liz.

Tampoco olvida el lugar de encuentro de futbolistas en el barrio, un establecimiento mítico. «Después de los entrenamientos nos reuníamos para tomar una copita en la tienda de Manolo, que tenía una tienda de comestibles en el barrio Voluntad». Y es que «Triana es mucha Triana» y este Trianero de Honor hace alarde de su barrio allá por donde pisa. «Siempre he dicho que soy de Triana, me gusta el altozano, cruzas el puente desde Sevilla y parece que se respira otro aire», concluye el ex futbolista.