Más de 200 personas, 40 mesas, 250 sillas y mucha ilusión para pasar un día extraordinario. Mañana llega el gran día, un día que se repite cada 365 días desde hace ya 9 años. Un ágape muy solidario que comparte mucho más que un almuerzo. La Asociación de Vecinos La Dársena es quien está detrás de este evento que ya se ha convertido en una suculenta costumbre. Cada año, por el mes de noviembre, en la residencia de mayores de la Congregación Hermanas Nuestra Señora de la Consolación, ubicada en la Avenida de Coria número 10, tiene lugar un auténtico banquete que corre a cargo de esta agrupación.

Mañana domingo, a partir de las 13.00 horas, es la gran cita. Por un día, se olvidan los achaques, las pastillas o cualquier pesar para disfrutar de una agradable compañía y de un menú para muchos prohibitivo o poco recomendado para su salud. Tres jamones, seis quesos, veinte tortillas de patatas, veinte cajas de gambas, diez kilos de langostinos, veinte kilos de garbanzos, más de mil pasteles y toda clase de bebidas están ya preparados para hacer de este evento un auténtico banquete. «Contamos además con la colaboración de la Fundación Cruzcampo, que aporta cervezas con y sin alcochol y algunos mostradores, la Peluquería Quesada, que contribuye con decenas de bandejas de pastelitos, y otros colaboradores, el resto evidentemente lo financia la Asociación de Vecinos La Dársena con parte del dinero de los más de 600 socios», explica el presidente de la agrupación, José González.

Y es que el objetivo de este esfuerzo, aún en estos tiempos de crisis, es hacer pasar un día único a los 120 ancianos de esta residencia, un día de convivencia para contar historias, comer, reír, beber y vivir una tercera juventud. «Son muy agradecidos. Hacemos la comida en la zona ajardinada, en el exterior, para sacarlos del comedor habitual. Hemos comprobado que el domingo no llueve. El año pasado hizo sol y les pusimos a todos unos sombreros», apunta González. Para los homenajeados, la impaciencia les mantiene en vilo durante el resto del año. «Cuando nos ven por la calle, siempre nos preguntan: ¿cuándo hacemos otra comida?», comenta González.

Desde primera hora de la mañana, comienzan los preparativos. Llega el momento de cortar, emplatar y organizar el lugar donde todos participan de este encuentro. Entre 20 y 30 vecinos ayudan a servir la comida y están pendientes de que a los residentes no les falta absolutamente nada. En el menú, este año, un plato novedoso: garbanzos con langostinos. «Ese día aprovechan y beben alguna que otra cerveza, vino, comen pasteles sin pensar en el azúcar…y las hermanas me regañan: ¡Pepe, no les des tantas cervezas que tienen que tomar pastillas!», explica González sin poder evitar la carcajada.

Y es que para estos mayores, esta tradicional celebración les devuelve, por unos momentos, la vitalidad de sus años mozos. Un día donde el azúcar, la tensión, las pastillas, los dolores, se arrinconan. El objetivo es disfrutar y, gracias a la Asociación de Vecinos La Dársena, vivir en compañía el banquete de la tercera juventud.