Mediante las redes sociales se conocía la noticia. «Gracias a los rumanos por su racismo me tengo que ir y dejar de cantar en el Santander de la avenida de la Constitución», espetaba Francisco Carbonero, «El Charro de Triana», en su perfil de Twitter. El conocido cantante denunciaba así públicamente el «acoso» que ha sufrido esta semana en su lugar habitual de actuación, en pleno centro de Sevilla, cuando intentaba como cada día desde hace tres años ejercer su profesión: cantar.

«Dos mujeres de nacionalidad rumana se han puesto a pedir a mi lado, y me han amenazado, insultándome, gritándome que me vaya a mi país, que les estaba robando el pan. Y digo lo de «racismo» porque piensan que soy mexicano, cuando en realidad soy del barrio de Triana de toda la vida», explica sorprendido. Ni siquiera la Policía ha podido frenar este hostigamiento al que ha sido verbalmente sometido el artista. «Ellos me han aconsejado que me vaya de mi sitio y que me ubique en otro lugar más alejado, a pesar de que me han estado humillando e insultando. No las pueden echar de allí porque están pidiendo, según aseguraron, y me dijeron que mejor evitara problemas. Me sentí impotente, que uno intenta ganarse la vida y que te tengan que echar de tu propia tierra», añade.

Aunque varios testigos presenciaron cómo increpaban al cantante, «la Policía me ha comentado que es mi palabra contra la de ellas, y que si se ponían en plan violento que entonces las denunciara». Mientras tanto, y porque asegura que «ellas no tienen miedo a nada», el Charro de Triana se verá obligado a modificar su habitual enclave donde deleita con sus rancheras a propios y extraños. «Lo intentaré de nuevo y si me dicen algo, tendré que moverme para Correos o en algún sitio frente a la Catedral», confiesa resignado el cantante. Pero no es la primera vez que se ve envuelto en un conflicto de este tipo. Asegura que anteriormente, hace ya algunos meses, fue también amenazado por dos hombres de nacionalidad rumana y entonces sí que la Policía los pilló «in fraganti» a punto de pegar al cantante y los echó.

Prefiere este lugar a su Triana natal porque afirma que «aquí hay más turismo, llama más la atención. Muchos mexicanos se acercan y piensan que soy de su país, aunque lo traigo en la sangre por mis tatarabuelos, pero sobre todo por la forma de cantar y el físico, tengo esa suerte». Así se gana la vida cada día, además de las actuaciones que realiza en eventos y espectáculos, porque ha cantado a famosos e incluso en un tanatorio. Personaje peculiar y característico de la céntrica avenida, el Charro de Triana no pasa inadvertido ni para el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. «Cada vez que pasa me saluda y se para, y me comentó que abre la ventana del despacho porque le gusta oír la música mexicana».

Hoy volverá a probar suerte, si nada se lo impide, volverá a intentar dar rienda suelta a su arte mediante la canción mexicana que desde hace tres años se ha convertido en la banda sonora del trasiego diario de la avenida de la Constitución.

 

Datos biográficos

Nació el 29 de septiembre de 1981 en Sevilla. Siempre ha vivido en Triana, aunque durante un tiempo se trasladó entre San Diego y Pino Montano. Su interés por cantar de manera profesional comienza a partir de los 13 años, cuando su madre le regala una cinta de casette de los tres tenores. En 1997 accede a la prestigiosa coral San Felipe Neri de Sevilla, donde recibe formación de canto y solfeo. En 2003 ingresa en el coro de ópera del Maestranza de Sevilla como tenor primero. A partir de entonces comienza a cantar como solista de zarzuela. Lo último que hace como cantante solista fue la coronación de la Virgen de la O. En 2008 actuó delante del público mexicano cantando por primera vez rancheras en la fiesta de la independencia mexicana.