La avenida de la Constitución se queda huérfana de rancheras. Al menos, hasta septiembre. Desaparece en época estival la figura del emblemático cantante Francisco Carbonero, El Charro de Triana, que dice adiós a su Sevilla natal para embarcarse en una nueva aventura profesional. A más de mil kilómetros de distancia, se iba con la música a otra parte el pasado 8 de julio para recalar en Tenerife, donde espera dar rienda suelta a su arte mediante la canción mexicana que desde hace tres años se ha convertido en la banda sonora del trasiego diario de la avenida de la Constitución.

El Charro deja el sofocante calor de la ciudad hispalense para probar suerte en las playas tinerfeñas. «Aquí tengo a mi hermano, a mi hermana y a varios conocidos, voy a intentar a ver si cierro algunas actuaciones y poder cantar aquí», explica ilusionado. Restaurantes mexicanos, salas de fiesta y hoteles serán sus principales objetivos para acercarse a este nuevo mercado musical que le ha hecho salir de Sevilla en verano, por primera vez en tres años, para seguir dedicándose a su pasión allá por donde pisa.

Además de emprender esta búsqueda de bolos en tierras canarias, aprovechará para tomarse unas «mini vacaciones, para descansar después de mucho tiempo, hasta que encuentre un trabajito para cantar». La noticia de su marcha saltó a las redes sociales hace unos días y las reacciones no se han hecho esperar. «¿Se va usted para siempre de Sevilla @elcharrodtriana? ¿Quién va a cantar rancheras en la Avenida ahora?» preguntaba Antonio Burgos. «¡Vuelve pronto!», «No debiera irse, este hombre es ya un emblema de la ciudad» o «Te echaremos de menos los que pasamos por la avenida mil veces a la semana», han sido algunos de los comentarios de quienes cada día disfrutaban de este personaje peculiar y característico de la céntrica avenida. «Han sido muy positivos, me han demostrado muchísimo cariño, no me lo esperaba que tan pronto me iban a echar de menos», exclama.

Pero para los más nostálgicos, hay un halo de esperanza. El artista prevé regresar en septiembre a su habitual enclave sevillano, «si no me lo han quitado», espeta entre risas. Un espacio que vio peligrar hace unos meses, cuando fue amenazado e increpado en plena vía pública por dos mujeres de nacionalidad rumana que pretendían ocupar su lugar. «Afortunadamente se solucionó, gracias a vuestro reportaje y gracias a la Policía no he vuelto a tener más problemas», confiesa aliviado.

«¿Y si le va bien en Tenerife? ¿Se quedaría?». Duda. «Cabría la posibilidad», responde. Aunque recalca que «sin Sevilla y sin mi Triana no puedo estar tanto tiempo alejado, si es por mejoría mi casa dejaría como dice el refrán, pero no lo he pensado».

«Es la primera vez que me pierdo la Velá»

Además de dejar atrás su vida profesional en su tierra durante unos meses, no vivirá por primera vez en sus 33 años la Velá de su barrio: Triana. «Va a ser difícil, la veré en la distancia. Me gusta vivirla desde el primer día hasta el último, desde la cucaña hasta los conciertos en el Altozano», relata con cierta morriña. El año pasado tuvo la oportunidad de actuar en solitario en la fiesta grande del arrabal. «Para mí fue de los mejores momentos de mi vida, cantar delante de mi gente, en el Altozano, no se me olvidará mientras viva».

Este año no escuchará el pregón desde su particular «palco» -reside en el antiguo Hotel Triana, donde se celebrará el pregón el próximo 21 de julio-. Abandona su sitio preferente para llevar su música a otra parte donde, a buen seguro, también deleitará con sus rancheras a propios y extraños.