El frío acaba de hacer acto de presencia en la capital y prácticamente con la manga corta, el dulce navideño por excelencia ya asomaba por ciertos rincones del arrabal. A un mes y medio del tan esperado día mágico para los más pequeños, el tradicional roscón de Reyes ya está en Triana. Y aunque es habitual saborearlo el día 6 de enero -única época en la que está a la venta- muchos no han dejado pasar la oportunidad de anticiparse a la Navidad y ya han probado este exquisito bocado.

Es el sabor inconfundible de unas fiestas entrañables que cada año se antojan «precoces». Si este año el alumbrado navideño se adelanta al 29 de noviembre, el roscón de Reyes hizo lo propio y desde hace unas semanas está disponible en la Pastelería Roldán, ubicada en la calle San Jacinto. Pequeños bollos individuales rellenos de nata, con frutas escarchadas, que ya amenizan las meriendas en el barrio trianero. Un producto perfecto por su tamaño a modo de preludio del bollo tradicional con diferentes rellenos que aterrizarán a principios del próximo año.

«En estas semanas hemos vendido más de 100 roscones individuales, y con este producto ya se empieza a anunciar el roscón, que llegará en enero y entonces es cuando más se consume. Algunos ya incluso lo han encargado para entonces», apunta Alberto Carlos Amador, propietario del establecimiento. Y es que a los viandantes no les sorprende encontrar el cartel «Hay roscón de Reyes», pues las luces navideñas ya anuncian las fiestas que se avecinan.

«Casi se juntan con la festividad de Todos los Santos. Ahora empezamos también con los polvorones, y los turrones llegarán a partir del puente de diciembre», añade. Directamente desde el obrador de la central en Córdoba, estas pequeñas joyas gastronómicas recalan en el arrabal recién hechas dos veces en semana. Un sabor y olor inconfundibles que trasladan a la dulce época navideña.

«La gente está muy contenta porque hemos adelantado su llegada, y al ser individuales, tienen un tamaño no excesivo para una persona sola. Es un producto muy demandado en las meriendas», aclara Amador. Un bocado que sólo se degusta una vez al año y ahora, una auténtica tentación en Triana para quienes no tengan paciencia para esperar a 2014.