El portavoz municipal socialista, Juan Espadas, y el concejal Antonio Muñoz han visitado recientemente el Pabellón de la Navegación, uno de los bienes de interés cultural que se verían afectados en la Cartuja de salir adelante la construcción del puente hacia Torneo «en que Zoido se ha empecinado sin contar con informes de movilidad que lo avalen, pese a contar con informes negativos de la Comisión Provincial de Patrimonio, sin saber de dónde sacará la financiación y contando en voz baja que la principal apuesta de este gobierno para la zona no estaría lista hasta 2018, tres años después de que Pelli esté finalizada».

Para Espadas, la reciente aprobación en pleno de elevar a la Junta de Andalucía la aprobación definitiva de la modificación de PGOU que daría luz verde al puente «sólo puede esconder la pretensión de buscar otro foco de conflicto con la Junta. La búsqueda de confrontación no puede ser la tónica que mueva a este gobierno porque la que sale perdiendo es la ciudad y los sevillanos. Los empecinamientos urbanísticos de Zoido salen caros a la ciudad».

El socialista cree que una infraestructura que supondría importantes recursos municipales y que además transformaría la fisionomía de la ciudad en esta entrada «debería abordarse desde la seriedad de la tramitación urbanística, sin atajos ni callejones secundarios, con todos los informes positivos y alejado de la crispación política. Si es la mejor solución, debe estar avalada por todos los flancos técnicos al margen de la opinión política, y esto no ocurre a día de hoy con el puente que propone Zoido».

Así Espadas hace referencia al informe de la Comisión Provincial de Patrimonio de fecha 27 de octubre que enumera las afecciones negativas que la construcción tendría sobre la Cartuja de Santa María de las Cuevas, sobre la lámina de agua del Guadalquivir, sobre el Pabellón de la Navegación y sobre los jardines americanos. «No sólo se trata de impacto visual sino en muchos casos de alteración de la realidad y de falta de justificación tangible que avale la ejecución de un puente ahí, de las características que quiere Zoido y sin que nada se diga de las medidas alternativas propuestas por el propio PGOU para absorber el tráfico que la zona atraerá», razón por la que la Comisión acaba concluyendo que dicho proyecto «no puede ser informado favorablemente».

Pese a esta valoración negativa directa y vinculante de Comisión de Patrimonio como telón de fondo al proyecto, Zoido ha forzado que el pleno eleve a la Junta la petición de aprobación definitiva escudándose en un supuesto silencio positivo producido porque el informe llegó al Ayuntamiento por parte de dicha Comisión y no de la Secretaría General. «Es un proyecto demasiado serio para la ciudad como para andar forzando la máquina y buscando recovecos. Zoido sabe que el puente no es la urgente solución a la movilidad de la zona y por eso ha enredado aún más los plazos con un concurso de ideas que no quedará resuelto hasta 2018. Le falta argumentación y justificación suficientes, tiene flecos sin resolver y en lugar de plantear una mejor documentación desde la seriedad urbanística, se fuerza la tramitación administrativa para buscar confrontación», concluye el socialista.