Cada día sabemos menos de Sevilla, y me apunto el primero. Con lo que desconozco sobre Sevilla podrían llenarse varios Wikipedias (y llenos de errores, además, como suele la manipulada enciclopedia incomprensiblemente premiada con el Princesa de Asturias). Y de Triana, ni te cuento, querido Ángel Vela Nieto, vigía del Arrabal y guarda… de la porra ante los ataques que recibe desde la otra orilla y desde la propia y antigua calle Manuel Carriedo, como en 1911 se le puso a la ahora martirizada y desfigurada San Jacinto, en homenaje a un industrial del barrio y concejal protector que vino a ser en su tiempo como el boticario del Altozano, Aurelio Murillo (vulgo Don Urelio) en la segunda mitad del XX.

Digo todo esto porque en una hispalense gaceta de la competencia leo el siguiente titular, que supone un desconocimiento absoluto y una ignorancia «cum laude» sobre Triana: «Participa pide que se frene la subasta de la trianera Cava de los Civiles». Participa es «Participa Sevilla», el mote que se puso Podemos para ir a las elecciones municipales y ayudar a colocar a Espadas de alcalde, a pesar de que la lista más votada fue la de Zoido, el que desaprovechó la mayoría absoluta de sus 20 concejales, 20 y la dejó inédita, pues no se atrevió a deshacer ni un hilo de la madeja del NO8DO del modelo de ciudad de Monteseirín, Torre Pelli incluida y excepción hecha del Plan Centro, lo único que derogó.

El craso desconocimiento de Triana que supone ese titular proviene de la jefa de los podémicos en el Ayuntamiento, Susana Serrano, que la ha pedido a su pactante Espadas que exija a Defensa «la paralización de la subasta de [...] la Cava de los Civiles». Hija, mucho pides, Susana… Porque de momento exiges que Espadas paralice la subasta de media calle Pagés del Corro, que ni se subasta ni ná: eso es exactamente la Cava de los Civiles. Saben tan poco de Sevilla (y menos de Triana) que confunden la Cava de los Civiles enterita con el solar del cuartel de la Guardia Civil en la calle Pagés del Corro número 41, que quiere subastar Defensa, manque dicen que es el del Ayuntamiento.

Mira, niña: la Cava de Triana, por aquello de los duales hispalenses al otro lado del río, eran dos Cavas, la Cava de los Civiles y la Cava de los Gitanos. Ambas fueron unificadas en el callejero con el nombre de Pagés del Corro, que se rotuló en 1893 para honrar a otro concejal defensor del Arrabal en plan Carriedo y Murillo: don Francisco Pagés del Corro, «que tanto se distinguió -dice el Patriarca don Santiago Montoto- por mejorar las condiciones higiénicas de la parte de Triana conocida como la Cava». Pero como Pagés del Corro era muy larga, del Patrocinio a Los Remedios, Triana la siguió dividiendo en dos, tomando como eje San Jacinto. La Cava de los Gitanos, donde estaba todo el arte del mundo, por decirlo con la copla de los cuatro puntales finos, iba «de San Jacinto a Los Remedios». Y la Cava de los Civiles, por estar allí el derribado cuartel de los picoletos ahora en discutida subasta, de San Jacinto al Patrocinio. Llegué a conocer aquel cuartel con un civil de tricornio en guardia de puerta. Y era una maravilla la división de la Cava; los Civiles y los Gitanos. Como aquella otra contradicción de la época, que tanto divertía a la gente en la Madrugada: que tras el paso del Señor de la Salud de Los Gitanos, de los mismísimos Gitanos, fuera tocando la banda…¡de la Guardia Civil! Óooooole el arte y la convivencia entre picoletos y gitanos. Aquella banda era un mentís al robo del jamón de «Morena Clara». Como la división de Pagés del Corro en civiles y gitanos era todo un ejemplo de la integración total en el Arrabal de la que ahora, cogiéndosela con un papel de fumar del estanco de las niñas rocieras de la calle San Jacinto, llaman «etnia gitana». Por lo que en la exigencia del Podemos municipal me extrañan dos cosas: que no le hayan dicho una guasa a la Guardia Civil, como suelen, y que a la otra parte de la Cava no la hayan llamado «de la Etnia Gitana». Pero como no saben nada, ni de Triana ni de Sevilla, pues eso que nos evitamos. ¿O no? Anda que no… No ni ná…