Ya está todo preparado. Esta tarde, a partir de las 20.00 horas, dará comienzo un año más un evento ya tradicional en el barrio: la Cruz de Mayo de la Residencia Nuestra Señora de Consolación. Los voluntarios llevan meses organizando los preparativos de esta fiesta benéfica que celebran desde hace casi 15 años. En la tarde de hoy viernes 10 de mayo y de mañana sábado 11 de mayo, la entrada de esta residencia ubicada en la avenida de Coria 10 se convierte en un escenario repleto de actuaciones y música donde además se pueden conseguir premios de primera calidad en la famosa tómbola, o disfrutar de exquisitas tapas a precios populares en el ambigú. Todo ello con el objetivo de recaudar fondos para cubrir las necesidades de este centro geriátrico.

«El viernes es el día fuerte. Se venden todas las papeletas y también toda la cerveza», afirma Trini, una de las voluntarias. La tradicional Cruz de Mayo preside este evento en el jardín, rodeada de sillas, mesas, un escenario y una carpa que esperan acoger a cientos de visitantes. Grupos, coros, y un sinfín de actuaciones, desfilarán por el escenario sin ánimo de lucro y harán las delicias de los visitantes desde las 20.00 horas.

El trabajo y la colaboración desinterasada que prestan estos voluntarios es inconmensurable. Durante semanas ponen todo su empeño y esfuerzo por reunir miles de productos donados para esta ocasión. La tómbola es, quizás, es el sorteo más esperado. Es conocido por los artículos de primera calidad que contiene y a los que se pueden optar, siempre a través del azar, por tan sólo 1 euro la papeleta. Desde pashminas, fundas para portátiles, mantones, juguetes, abanicos, complementos, hasta ropa interior, entre otros, todo de primera mano. Todo ello garcias a la labor de recaudación que meses atrás han realizado los voluntarios. «Para la tómbola, muchos comerciantes donan sus productos. Cada vez es más complicado, pero aún así colaboran muchos establecimientos, también para las bebidas y comidas que ponemos a la venta en el bar, siempre en la medida de sus posibilidades», explica Lola, una de las voluntarias encargadas de la tómbola. Una cadena de solidaridad que han hecho extensible a todo el barrio de Triana.

Ya sólo queda esperar que tanto los residentes, que disfrutan como «niños» estos días y salen de la rutina, como los visitantes, disfruten de una noche extraordinaria en un ambiente agradable para la que han puesto mucha ilusión y trabajo, un año más, estos vecinos solidarios.