Los niños buenos, y los no tanto, ya disfrutan de sus regalos en Triana. Sus Majestades de Oriente, fiel a la tradición, se han despedido de Sevilla por la otra orilla del río. Los menores de este barrio sevillano han debido ser muy buenos este año, a tenor de la gran cantidad de juguetes repartidos que los Reyes Magos han repartido desde sus carrozas. Más de dos mil beduinos han acompañado a Melchor, Gaspar y Baltasar en su travesía por las calles poniendo la nota multicolor.

Rey Melchor de Triana 2014Niños ojipláticos, calles rebosantes, sones de charanga y caramelos, muchos caramelos, se han dado cita en la Cabalgata de Triana, la última en transitar por las calles de Sevilla. Soldaditos de plomo, indios apaches, bucaneros, esquimales, trogloditas, princesas, piratas y dioses del Olimpo.  Hasta 17 carrozas, cuatro más que el año pasado, han participado en el cortejo que ha iniciado su recorrido en la plaza Martín de Porres.

Melchor, encarnado por el cofrade Manuel Vizcaya; Gaspar, a quien ha dado vida el trabajador de ITV, José Luis González; y Baltasar, representado por el presidente de la Peña Trianera, Manuel Pérez, se han dado un baño de multitudes en Triana. Balones, muñecas y un sinfín de juguetes salían despedidos desde las carrozas hacia las manos de los trianeros, que se han congregado de forma numerosa durante todo el itinerario. Conforme han ido pasando las horas, más público salía a despedir a los Reyes Magos. La afluencia de público ha alcanzado uno de los picos en la plaza del Altozano.

Detalle de la Cabalgata de Triana 2014El frío ha respetado y la espera, que en algunos casos llegaba a superar el cuarto de hora producto de los cortes entre las distintas carrozas, ha sido llevadera para los niños y sus padres. Los privilegiados, los vecinos con balcones, algunos decorados con globos para agasajar a Sus Majestades a su paso por la calle Castilla.

Ya pasadas las nueve de la noche, los niños de Triana han vuelto a sus casas con las suelas pringosas y llenos de ilusión. Por delante, todo un año para hacer méritos para que los regalos vuelvan a llegar a sus hogares en el año próximo.