Fin a las navidades. Con los últimos rayos un sol que se pone por Triana, Sevilla despide a los Reyes Magos con la exuberancia característica de este barrio. Nada sobra en esta orilla del río, donde la vara de medir hace mucho que dejó de ponderarse con otras zonas de Sevilla. En la margen izquierda del Guadalquivir todo es excesivo, también su cabalgata, que suma más de mil beduinos, 19 carrozas, 540 niños, tres bandas de música… Triana, Reyes y aparte.

Triana pone el epílogo al día de Reyes, también a las Navidades. La cita con Sus Majestades de Oriente en Triana es ya una cita marcada en el almanaque de los sevillanos, que se acercan a este populoso barrio donde, a pesar del numerosísimo público que agolpa al paso del cortejo, es más fácil poder recoger los caramelos y algún que otro juguete. Nada que ver con el gentío que registra la cabalgata del Ateneo, quizás en este punto esté el encanto de esta cabalgata que, sin dejar de ser de barrio, alcanza cotas impensables en otros distritos.

Beduinos en TrianaSi en 2014 se sumaban cuatro carrozas más a este cortejo, este año la cifra ha aumentado en dos más llegando hasta las 19. Casi una veintena de carruajes multicolor compuesta por más de 540 menores que se dividían entre marineros, soldaditos de plomo, caperucitas, duendes, gatos con botas, pitufos, aladines, tarzanes, bucaneros… Y los Reyes Magos, con todo su séquito de beduinos, a pie y a caballo, y tres bandas de música que entonaban el «Bailando» de Enrique Iglesias -o quizás la versión de Los Morancos; sin duda, mucho más trianera- o, tirando de clásicos, «Susanita tiene un ratón», «Paquito el Chocolatero» y el «Hola don Pepito, hola don José».

Con estos elementos en liza, el ánimo -al igual que el frío- ha calado en el público que esperaba pacientemente el discurrir de la cabalgata. Los niños, y los no tan niños, han esquilmando las calles repletas de caramelos. Balones, muñecas y un sinfín de juguetes salían despedidos desde las carrozas hacia las manos de los trianeros.

Más allá de los regalos, merecidos a buen seguro, la cabalgata de Triana deja 3,5 toneladas de alimentos recogidos por los participantes, que iban aportando al menos dos kilos por persona para poder subirse a alguna de las carrozas. Lo recaudado irá destinado al Banco de Alimentos de Sevilla, poniendo el punto solidario con las familias que menos recursos tienen.

Rey Gaspar de Triana 2015

Por lo demás, lo típico de este tipo de eventos. Niños ojipláticos, calles rebosantes, sones de charanga y caramelos, muchos caramelos. Ya pasadas las nueve de la noche, los menores de Triana han vuelto a sus casas con las suelas pringosas pero henchidos de ilusión. Por delante, todo un año para hacer méritos para que los regalos vuelvan a llegar a sus hogares en el año próximo. Y es que los Reyes Magos vuelven a despedirse de Sevilla, se van con las alforjas vacías. Una vez más, se entona el adiós a las navidades desde Triana.