Los hierros desprovistos de la lona a rayas, las hileras de bombillas coqueteando con las farolas fernandinas del puente de Isabel IITriana prepara el advenimiento de la Velá de Santa Ana. El domingo arrancará la fiesta, hasta entonces queda mucho por hacer.

Los operarios municipales se afanaban en la mañana de este lunes en enroscar las bombillas que darán luz a la fiesta más señera del populoso barrio de Triana. Desde primera hora, las hileras de lámparas que iluminarán el puente de Isabel II iban adoptando su tradicional figura. Como si de catenarias se tratasen, las formas curvas coquetean con la rectitud de las farolas fernandinas en un efecto óptico clásico de la segunda quincena del mes de julio.

Preparativos de la Velá de TrianaYa en la plaza del Altozano, epicentro de las actuaciones en los próximos días, el cielo de bombillas led, de bajo consumo, centraba la atención de curiosos. «Ya mismo estamos de fiesta», espetaba un viandante ante la mirada de los trabajadores.

Muy cerca, en la calle Betis, los hierros desnudos iban dando forma a la estructura de las estrechas casetas. Metal sin más. Sin lonas ni farolillos. A pesar de las dificultades, los trabajadores de los bares colindantes preparaban las mesas en su habitual enclave. «Mientras podamos vamos a seguir poniendo mesas», explica uno de los camareros. «La cosa está como para perder clientes», añadía.

«Normalmente suelen adornar las casetas dos días antes de la Velá, que arranca el domingo, así que tenemos, si no nos fallan los cálculos, hasta el jueves para atender a los turistas que quieren comer en los veladores», detalla el dueño del establecimiento. «Hay que aprovechar el tiempo al máximo porque la semana que viene todo será distinto», explica.

«El tipo de público cambia, los turistas se van y vienen clientes locales», afirma el camarero. «El consumo también varía, de dar almuerzos a cenas, se pasa a servir bebidas», confirma. «De hecho, nosotros ya estamos haciendo acopio de materia prima», asegura. En algunos casos, la Velá «obliga» a otros bares a echar las persianas. «Una semana de vacaciones en pleno mes de julio, que tampoco está mal», bromea el propietario.

Triana está mutando. La metamorfosis acaba de arrancar y durará hasta que los trianeros se despidan de su Velá.