Las familias en situación de dificultad o riesgo no se circunscriben a unas determinadas zonas de Sevilla. En Triana, también existen familias necesitadas que atraviesan una complicada coyuntura. Por ello, nace un nuevo Hogar de Nazaret ubicado en las instalaciones de la Parroquia de San Joaquín, en la calle Papa Juan Pablo I, donde anteriormente se encontraba la casa sacerdotal. Se materializa así el proyecto de atención para familias en situación de dificultad y riesgo que ha sido impulsado por las Cáritas y comunidades parroquiales de Nuestra Señora del Buen Aire y San Joaquín, en colaboración con algunas Hermandades y el Centro de Orientación Familiar (COF) de Triana.

El objetivo es atender a los más pequeños mientras sus padres están trabajando. «Se trata de una casa de acogida, y aquí reunimos el espacio suficiente. Se detectaron las dificultades y la problemática de personas que no podían dejar a sus hijos en ningún lugar a la hora de irse a trabajar, o que no podían aceptar los trabajos, estando en situación de desempleo y pobreza, por no tener a ningún familiar o conocido con quien dejar a su hijo», apunta Juan Luis García, párroco de San Joaquín. Según explica, no pretenden convertirlo en una guardería, sino en un lugar para trabajar con los niños y con los padres. «Está totalmente abierto, todos los días durante 24 horas, pero cada caso hay que estudiarlo. Tenemos uno en el que el padre trabajaba de noche y no sabía dónde dejar el niño, otro en el que el padre llevaba al niño al colegio a las 6 de la mañana. Antes de abrirse este Hogar ya teníamos 6 casos», afirma el sacerdote.

El Ayuntamiento también colabora mediante la prestación de servicios sociales, de recursos humanos como psicólogos, para atender a las familias y a los niños. Pero el mantenimiento del centro, que fue bendecido el pasado 5 de febrero por el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, es una de las principales tareas de la plataforma que se ha creado entre miembros de las dos Cáritas parroquiales. «Buscamos personas que puedan sustentar este proyecto, ya que el mantenimiento de la casa al mes es de 1.250 euros». Por ello, apelan a la solidaridad de aquellos voluntarios que deseen aportar 10 ó 20 euros al mes para poder cubrir los gastos.

«Nuestra misión es que los niños crezcan sanos y que cualquier trauma sea pasajero», sostiene Juan Luis García. Y para ello, han convertido estas instalaciones en un auténtico hogar, con un salón-comedor, dormitorios individuales, muy juvenil y acogedor, «es como tu propia casa».