La humildad de un pesebre

¡Hola a todos! Hoy, como no podía ser menos, es día de felicitaciones. Llegó la Nochebuena, una de las noches más especiales del año, y estoy segura de que, al igual que yo, habréis pasado la mañana recordando a vuestros amigos y familiares enviándoles algún mensaje de texto, algún que otro Whatsapp o correo electrónico… para felicitar esta Navidad. La oportunidad que me brinda cada día esta “Ventana” cibernética quiero aprovecharla también para enviaros mi felicitación más sincera. Porque hoy habrá muchas personas que vivirán la Navidad de una manera muy distinta.

Permitidme que mi recuerdo sea también para quienes pasarán esta Nochebuena en los hospitales o en las residencias de ancianos…

Para quienes estarán ayudando en los comedores sociales, convirtiendo esos salones en los hogares calurosos que, desgraciadamente, les faltan a muchos…

Para quienes pasarán la noche en guardia trabajando en los servicios sanitarios y de seguridad públicos, verdaderos ejemplos para la sociedad…

Hoy quiero felicitar especialmente a todos aquellos que echarán de menos algún ser querido por primera vez, y a quienes, por el contrario, vivirán esta noche con una nueva vida recién nacida junto a ellos…

Mi recuerdo en esta Nochebuena es para todos aquellos sevillanos que están pasando dificultades económicas o personales…

Quiero recordar a todos los vecinos de Sevilla que, sin ser creyentes, comparten con ese hermoso respeto que nos hace libres la alegría y la belleza de estas fiestas tan importantes para los cristianos. Y mi recuerdo también para todos los que vivimos cada Navidad como una nueva oportunidad para renovar nuestra fe y tratamos de ser mejores personas y mejores ciudadanos según nos enseña el que hoy nace…

Para todos vosotros, queridos amigos, va hoy mi felicitación. Que viváis esta noche como una nueva puerta que se abre a la Esperanza. Hoy, en un humilde pesebre, un Niño nos da la mayor lección que la historia ha dado a los hombres, creyentes o no creyentes: que sólo siendo tan humildes, alegres y sencillos como ese Recién Nacido podremos realmente cambiar este mundo y hacer de él un lugar mejor para todos los hombres de buena voluntad.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y UN FUERTE ABRAZO!