Todo

Es francamente difícil expresar todo lo vivido ayer, Viernes de Dolores, en el Distrito. Desde el revuelo infantil de Heliópolis a la intimidad de la Vida en Bellavista; desde los estrenos de túnica en “La Misión” hasta el bullicio de todo un barrio con su Virgen del Dulce Nombre; desde ver, quince años después, a Eugenio, que completaba el paso de su Señor con el vástago de la Cruz, hasta ver como un sol invicto acompañaba a un Cautivo; desde la Residencia de Ancianos en el Claret, hasta experimentar en primera persona el pasaje evangélico de “Tomad y Comed”.

Tan solo agredecer al cielo que respetara, al Cielo que nos haya permitido vivirlo, y a todos los que estaban  acompañandonos , por estar allí.