Para el gran público, la huella de la Exposición Iberoamericana se va perdiendo cuanto más se aleja el visitante del Prado de San Sebastián. Es comprensible.

Los vistosos pabellones de La Palmera van apareciendo de manera más intermitente conforme se busca Bellavista. Por otra parte, la sombra del estadio Benito Villamarín «es alargada» y la archiconocida vida universitaria de Reina Mercedes, junto con las promociones de nueva creación en Los Bermejales, no ayudan a intuir el pasado histórico de ese sector Sur de la ciudad.

Sin embargo, en mitad de todo ello se encuentra el barrio residencial de Heliópolis, uno de esos reductos donde el tiempo parece correr a otro ritmo, como en otra época, y que cada Viernes de Dolores los sevillanos más cofrades redescubren al paso de su Hermandad de La Misión.

En un momento en que la arquitectura pasa a menudo por el minimalismo, y tras las diversas décadas con la piqueta como protagonista, sorprende que las fachadas de estos 390 chalets ajardinados mantengan el aspecto original de su creación, allá por 1927.

Vista aérea de Heliópolis en una instantánea de la década de los 30 / Diccionario histórico de las calles de Sevilla

Vista aérea de Heliópolis en una instantánea de la década de los 30 / Diccionario histórico de las calles de Sevilla

La intención era clara: generar un espacio de descanso para los técnicos y visitantes de la Exposición del 29, algo así como Ciudad Expo para la del 92, de ahí que inicialmente el nombre del barrio fuera el de «Hoteles del Guadalquivir».

Orígenes

Ya hubo varias tentativas de urbanizar aquella zona desde comienzos del siglo XX. «En 1902, el arquitecto Lerdo de Tejada proyecta tres grandes ejes de expansión de la ciudad, uno de los cuales coincide con la actual avenida de La Palmera», se explica en el «Diccionario histórico de las calles de Sevilla».

Le seguiría Velázquez Bosco, en 1902, concretando el límite con el río Guadaira. Hoy parque. O Candau en 1905. O Las Casas Baratas de 1927 en la Huerta de la Corza, germen tras el cambio de emplazamiento.

Planos del proyecto del 27-29

Planos del proyecto del 27-29

Ninguna cristalizaría hasta el empuje de la muestra iberoamericana, criticada por algunos sectores por haberse enclavado precisamente en «el único sector extramuros de la ciudad que ya poseía una cierta infraestructura de esparcimiento y no otro que hubiera aprovechado los recursos de la misma para su acondicionamiento», en palabras de Víctor Fernández Salas.

Las condiciones de financiación y préstamos municipales concedidos a la Sociedad de Construcciones y Edificaciones S.A. de Madrid, la artífice, también ayudaron.

F. de Mondrilla, como arquitecto, y José Pérez Plá, como director de obra gestaron unas viviendas de dos plantas y torreón, con lavabo en todas las habitaciones y baño completo en cada planta. Y con la expresa «prohibición» de instalar en ellas negocios.

Sobre los planos también figuraba una iglesia, un club social y un mercado, si bien lo único que se edificó fue éste último, de corte gourmet en la actualidad.

La Exposición pasó, y hubo que buscar «nuevos inquilinos». Siendo el Patronato de Política Social e Inmobiliaria del Estado su nuevo titular, las casas fueron habitadas por funcionarios. Y por periodistas, entre contadas profesiones.

Los trabajos en los chalets de Heliópolis no alteran la estructura, composición, fachada o cubiertas / Fran Piñero

Los trabajos en los chalets de Heliópolis no alteran la estructura, composición, fachada o cubiertas / Fran Piñero

Hasta la Guerra Civil, la salud demográfica del barrio era envidiable, convirtiéndose en el quinto más poblado de los «18 de que consta la ciudad», según el padrón de 1935.

El impás bélico y de la Dictadura trajo datos bien distintos, incluso una reforma en 1948, a cargo de Antonio Delgado Roig, y que no encontraron su definitivo punto de inflexión hasta finales de los 70.

Mantenimiento

Desde entonces la esencia persiste, a diferencia de la avenida de La Raza, plena en su día de pabellones institucionales y hasta un parque de atracciones con montaña rusa. Hoy tinglados portuarios, viviendas o Facultades.

A Heliópolis lo protege un grado C. Así, sólo se permiten las reformas interiores que no alteren la estructura, la composición espacial, las fachadas o los tipos de cubierta.

Detalle de una casa en la calle Panamá / Fran Piñero

Detalle de una casa en la calle Panamá / Fran Piñero

De esta forma, sigue siendo el único ejemplo de «Ciudad Jardín» de Sevilla. Naranjos, robinias, arces, nelias o aligustres son algunas de las especies vegetales que adornan este entramado rectilíneo de calles, con dos plazas, que evocan a países latinos y centroamericanos, así como algunos ríos españoles.

Curiosamente, la República Argentina fue parte de este barrio antes de vertebrar Los Remedios, en la calle que hoy designa el Doctor Fleming, y Heliópolis era sólo el nombre de una calle, la actual Padre García Tejero.

En 1958, al rotularla con el nombre del religioso, se optó por denominar al conjunto como «Ciudad del Sol». Un calificativo tan válido para el barrio como para la ciudad misma. Y es que Heliópolis no deja de ser una Sevilla en miniatura, la que concentran sus 180.294 metros cuadrados de elegante regionalismo y autóctonos naranjos.