Se vende chalet independiente de 550 metros cuadrados en la avenida de la Palmera. Con garaje, tres plantas, torre mirador y en estilo regionalista tardío.

Hasta ahí la noticia tal vez no le diga nada. Ni siquiera al saber que la vivienda es obra, al alimón, de los arquitectos Juan Talavera y José Espiau, pues la zona en cuestión es todo un museo al aire libre de señeras construcciones de ambos.

Sin embargo, la casa esconde una historia de agradecimiento y un homenaje póstumo de Sevilla a quien cambio radicalmente su apariencia, otorgándole uno de sus monumentos más icónicos: la Plaza de España. Se trata del antiguo hogar de Aníbal González, o mejor dicho, de su viuda, Ana Gómez Millán, y sus hijos.

El arquitecto fue la alma mater de la Exposición Iberoamericana, no sólo por su legado material sino por haber participado activamente de la organización.

Arcos germinados de la casa de Aníbal González en La Palmera / F.P.

Arcos germinados en la torre de la casa de Aníbal González en La Palmera / F.P.

Sin embargo, desavenencias con el comité le llevaron de la dirección de obras a quedar fuera de la muestra, cuando los preparativos enfilaban la recta final.

El esplendor con que hoy se recuerda la figura de Aníbal González no se corresponde con la realidad de sus últimos días, que precisamente le sobrevinieron poco después de la inauguración de la Iberoamericana, el 9 de mayo, dejando a la familia con escasa solvencia.

Facturas por cobrar, fondos invertidos en la inconclusa Basílica de la Milagrosa de la Buhaira y otros envites le llevaron «pobre» a la muerte, como recogieron algunos diarios del momento.

Para ayudarles, el periódico «El Liberal» planteó edificar una vivienda para la familia a partir del dinero de todo aquel que quisiera «devolver» lo que «el glorioso artista» había dado a Sevilla.

Tanto fue así que participaron todas las clases sociales, las mismas que también se dieron cita en el multitudinario sepelio del 31 de mayo, día de su muerte. En especial fabricantes de materiales, contratistas y maestros de obra.

Suscripción popular

La iniciativa tuvo gran acogida y seguimiento por los medios de comunicación de la época. En ABC, por ejemplo, se hizo un recuento diario, durante algunos meses, de las distintas aportaciones.

De esta forma conocemos que, a 20 de octubre de 1929, el total entre donativos en metálico y donaciones de materiales de construcción ascendía a 150.000 pesetas. De esas, 10.000 fueron donadas por el Círculo Mercantil, por poner un ejemplo.

Los lugares para la recogida monetaria eran la Depositaría Municipal, los casinos y las redacciones de la prensa local del momento.

Así, en unos terrenos del Marqués de Esquivel, se produjeron entre 1930 y 1932 las obras de lo que hoy es el número 14 de la avenida de la Palmera. Cercana a significativas obras de González como la Plaza de América y la Casa de Las Palmeras, para Torcuato Luca de Tena.

Acto de entrega de la vivienda a la familia de Aníbal González en 1932

Acto de entrega de la vivienda a Ana Gómez Millán, viuda de Aníbal González en 1932

La entrega se realizó el día 31 de diciembre de 1932, a las tres y media de la tarde, al tiempo en que, en la iglesia del Sagrario, se oficiaba una misa en su memoria y, en el cementerio, se colocaba una corona de flores sobre la tumba del arquitecto.

La prensa de la época relata como «el inmueble, cuya traza y construcción, genuinamente sevillanos, honran por igual a los arquitectos y obreros que en ellas han intervenido, será entregada por el alcalde, Sr. La Bandera, en nombre de la Comisión Organizadora del homenaje, y tendrá lugar en el mismo sitio de su emplazamiento, paseo de la Palmera, hoy avenida de Mayo».

El regalo de Sevilla a la familia de Aníbal González busca nuevo dueño. Lo que entonces fue «obsequio» hoy se traduce en 2.400.000 euros. O 6.500 euros, en caso de alquiler.

El interior fue reformado y actualizado en los años noventa y posteriores. Los ventanales de principios del siglo XX hoy son aislantes. La climatización dista de la de la época. Al igual que el sistema de abastecimiento y carga de sus distintas dependencias, entre las que se cuentan 6 dormitorios y 6 baños.

Pero la esencia queda intacta. Sobre todo en el torreón, desde el que se atisban sin dificultad las torres de la plaza de España. Dos construcciones conectadas por la memoria de Aníbal González.