La Navidad es inminente. El alumbrado público ya está prácticamente preparado y en las familias comienza la planificación logística de los adornos. Este año, al tradicional belén y árbol de los hogares del Distrito Bellavista-La Palmera podrían sumarse coloridas piezas de tejido elaboradas por los propios vecinos.

Y es que, desde comienzos del mes de octubre, se ha puesto en marcha un taller para tejer la ornamentación navideña del barrio, una actividad impulsada por la Asociación de Comerciantes y Profesionales de Los Bermejales (Acoprober) y que ha contado con la colaboración del Distrito.

Taller de adornos navideños en Los Bermejales

Taller de adornos navideños en Los Bermejales

Con ella se busca revestir, a base de festivas piezas de ganchillo o punto, los diez árboles que coronan la rotonda de la avenida de Alemania con el paseo de Europa .

El «aula» se encuentra en el número 5 de la calle Dresde, en la acogedora «Mariposa Tricotosa», donde María Rosa Parras instruye, de manera gratuita, a todo aquel que quiera colaborar sin importar la edad ni el grado de conocimiento.

«Hay quien tiene ya soltura y otros que no habían hecho nada de punto en su vida, y que se sienten muy bien al ver como, en una sola tarde, ya son capaces de casi terminar una pieza», explica.

No hay grupos establecidos, sino que el alumno es libre de aparecer por la tienda durante el horario comercial, y adelantar sus confecciones. «Una chica aprovecha el tiempo en que su hija está en la academia de inglés para tejer un poco, igual que otra madre que viene con sus dos hijos mientras la tercera está en catequesis, y aprenden los tres», comenta.

Aunque los hombres parecen no estar muy interesados en la aguja, los niños pueden resultar toda una sorpresa, pues «si les parece divertido, y están motivados, pueden llegar a dominar el asunto antes que un adulto».

Los niños también tejen, y con sorprendente destreza

Los niños también tejen, y con sorprendente destreza

Si alguna vez ha pensado que el crochet no es cosa de gente joven, esta actividad le cambiaría el enfoque, pues prácticamente todas las participantes rondan los treinta o los cuarenta.

Como la propia María Rosa, que recuerda como, desde pequeña, encontraba en los hilos el pasatiempo perfecto, una afición que fue afianzándose «con cada regalo de cumpleaños». «Cuando me quedé embarazada empecé a perfeccionar, pues me entretenía tejiendo ropita para mi niña», recuerda, siempre bajo las «clases» de su madre Conchi, que de vez en cuando también acude al taller..

Precisamente, la idea de la tienda le surge en 2012, a raíz de quedarse sin su trabajo en una empresa medioambiental. «Pensé que podría hacer de mi hobbie un medio de vida, y decidí abrir en febrero de este 2014», evoca mientras supervisa el trabajo de las alumnas.

«A mi me relaja muchísimo», expresaba una participante. «Me encanta regalar prendas tejidas por mi, es mucho más personal», añadía otra compañera. «Aprendes de la gente que hay aquí, y lo más importante, esto es hacer barrio», concluía una tercera.

Tras unas nociones básicas acerca del punto y el ganchillo, y teniendo claro como hacer cadenetas, punto «bobo», «revés» y demás terminología, las presentes se embarcan en un «granny square», un cuadrado de unos 25×25 centímetros de diseño y colores al gusto, y que, junto a otros tantos, será colocado en el citado punto de Los Bermejales.

Las participantes del taller de adornos comparten sus conocimientos y se relajan en cada sesión

Las participantes del taller de adornos comparten sus conocimientos y se relajan en cada sesión

A partir de ahí, la aplicación puede ser infinita: calcetines de Papá Noel, muñecos festivos, adornos para el árbol de Navidad… Saber tejer abre todo un mundo de posibilidades, que María Rosa seguirá guiando en sucesivos y específicos talleres, pues «éste termina a finales de mes, para que la rotonda esté engalanada en el Puente de diciembre».

No es un requisito indispensable ser vecino del barrio, así como tampoco contar con los materiales, que son cedidos por Mariposa Tricotosa, ni comprar las madejas, que corren de la cuenta de Lipasam. Sólo hay que tener ganas de aprender, y de contribuir a que el barrio de Los Bermejales luzca este año más navideño que nunca.

 

Fotos y vídeo: Fran Piñero

Música: Maya Filipic / Stories from Emona