Con una trayectoria impecable de protección, cuidado y trabajos de recuperación con animales maltratados, la alemana Gisela Mehnert conoció de cerca la grave situación de perros abandonados que se vive en España. Hace dos años creó la Fundación Benjamín Mehnert.

Aunque el registro postal y la subsede está afincada en la avenida de Jerez, en Bellavista, las dos hectáreas del centro están en la carretera de Utrera por evidentes razones de espacio. La Fundación Benjamín Mehnert no es un refugio de animales sino un centro de recuperación de animales maltratados y abandonados.

Un centro veterinario con consultas, quirófanos, laboratorio, farmacia; un espacio para los perros en cuarentena; la zona de residencia de los perros; una potabilizadora de agua; una lavandería en continuo funcionamiento; los patios de recreo y la zona de los gatos son algunas de las áreas que componen el centro. Con capacidad para 350 animales, actualmente la Fundación tiene acogidos 550 «no damos a basto» explica Isabel Paiva, gerente de la Fundación.

Suecia, Holanda, Bélgica o Alemania son algunos de los destinos más repetidos por el camión de la Fundación. Largos trayectos de alegría porque un animal ha encontrado casa. Una pena, que casi siempre la encuentren fuera de nuestro país. «Cuando vuelve el camión de entrega viene con mantas, abrigos y muchas donaciones de asociaciones de fuera que nos mandan para acá». De hecho, el centro cuenta con un albergue para aquellos extranjeros que vienen a conocer a los animales personalmente.

Desde sus inicios la Fundación se centra sobre todo en galgos, son una raza de perros muy afectados por el abandono y el maltrato pero su nobleza y tranquilidad los hacen ideales como animales de compañías. Las circunstancias les hicieron que de los 550 animales que tienen, haya un porcentaje alto sean de otras razas. Tan es así que incluso ovejas, cabras y burros forman esta peculiar y amplia familia animal. Un zoológico que iba a afincarse en Utrera abandonó el proyecto de apertura y con él a sus animales.

Historias, miles. Detrás de esta Fundación hay mucho «sufrimiento personal». Desde que entra un animal se hace «lo imposible» por salvarlo. Atropellos, amputaciones de extremidades, heridas y graves abandonos activan un auténtico y meticuloso engranaje de pruebas, diagnósticos e intervenciones quirúrgicas para, en algunos casos, resucitar al animal y darle la vida que se merece.

En jaulas climatizadas, con una potabilizadora de agua, dos horas de recreo diarias y pienso de alta gama para muchos animales llegar a la Funcación es el paraíso. «No te das cuenta de lo cruel que puede ser el ser humano hasta que vives el día a día aquí» de hecho «raro es el trabajador o voluntario que comienza aquí y al tiempo no coge una depresión». Verdaderas carnicerías han tenido que salvar desde la Fundación pero por duro que sea «quedándote en casa sí que no haces nada».

Burbuja es un bodeguero feliz, cariñoso y que da la bienvenida a todo el que aparece por el centro. Con su carrito de ruedas se pasea por la clínica moviendo el rabo y agradecido por haber recibido una segunda oportunidad. Abandonado en una cuneta tras un atropello fue encontrado y rescatado por la Fundación. Ahora este bodeguero blanco es todo alegría y poco a poco recupera la sensibilidad en sus patas traseras.

Ingrid encontrada en el barrio de las Tres Mil Viviendas con sus cachorros. Algunos vándalos habían arrancado las patitas a algunas de sus crías para «colgarlas en el retrovisor del coche, que es la moda». Algo parecido le ocurrió Emilio, un gato que fue encontrado con un cepo ilegal de grandes dimensiones. Le había pillado la pata, ahora se está recuperando de una lesión gravísima que casi lo deja sin su pata delantera izquierda.

Como estas historias Isabel conoce millones. Una verdadera tragedia que muchos desconocen, «la gente no es consciente de la gravedad del asunto». Algunos casos pueden llevarlos a los tribunales a través de su abogada Mónica García Rosell. Pero las penas por maltrato son «ridículas». La letrada, Mónica, trabaja codo con codo con la asociación y está convencida de que «se trata de un trabajo a largo plazo, de persistencia. Hace 25 años con el maltrato a la mujer pasaba lo mismo, actualmente, está perseguido y con los medios judiciales que le corresponden».

Por ello, es fundamental que la gente conozca los casos que son «muchos más de los que creen, muchos, demasiados» cuenta Isabel. «Si la gente conociese esto, si supiese realmente lo que sucede y no una idea aproximada como tienen, podríamos solucionar muchas cosas. Es un problema muy grave que se puede evitar, tan sólo poniendo un poco de nuestra parte, sólo un poco, pueden evitarse muchas desgracias».

El centro de recuperación de animales Benjamín Mehnert es uno de los más modernos y mejor equipados de España. En el año pasado consiguieron encontrar casa para casi 500 animales. Con cursos de veterinaria, seminarios y muchas conferencias en colegios sobre la tenencia responsable de animales, la Fundación lucha cada día y da un paso adelante contra el maltrato y el abandono animal. Necesitan no sentirse solos en esto, porque cuantos más sean más rápido conseguirán sus objetivos: una vida digna y feliz para todos los animales.