Con el verano, llegan las vacaciones y, por ende, los excesos. La «dolce vita» puede dar resultados no tan dulces cuando no se controlan los alimentos que ingerimos. No sólo en su cantidad, sino también en su calidad.

En ese sentido una buena opción son los productos ecológicos, que, en genérico, podrían denominarse como aquellos alimentos procedentes de la agricultura o ganadería en los que se respeta el ritmo natural de crecimiento, sin añadir sustancias que los terminen modificando genéticamente, como son los «transgénicos» y donde se emplean fertilizantes naturales. Nada de pesticidas.

Rocío Verde conoce a la perfección sus bondades. Ella es la propietaria y gerente de «Verdy», un mercado que se encuentra en el barrio de Los Bermejales, que señala que «las altas temperaturas aconsejan tomar platos ligeros y que aporten fibra». Ningunos más completos que los de origen vegetal, como las verduras o legumbres. Pero lo que es fundamental es la continua hidratación del organismo, incluso cuando no se tiene sensación de sed.

La kombucha, una bebida fermentada a base de té, frutas, canela...

Kombucha: bebida fermentada a base de té, frutas…

Conviene dejar a un lado las bebidas gaseosas y azucaradas. Aunque el agua es lo más aconsejable, «una buena infusión de té verde con hielo, limón y algo de miel puede ser deliciosa, y muy beneficiosa», explica Verde.

La Kombucha puede ser todo un descubrimiento. Se trata de una bebida fermentada, refrescante y que aporta un sabor difícil de asemejar al de cualquier otro trago. Sus propios ácidos actúan como conservante y es rica en vitaminas, enzimas y minerales.

Tomando frutas de temporada se consigue también hidratación. Los melocotones, albaricoques, cerezas, sandías y melones contienen entre un 80% y 90% de agua, además de sales minerales y vitaminas que reponen las eliminadas a través de la sudoración.

La mayor concentración de fibra en una fruta está en la piel, que el consumidor puede ingerir sin problemas en el caso de los productos ecológicos.

La eterna duda que se cierne sobre estos productos se basa en el precio. ¿Es mucho más caro? «Todo depende del proceso de elaboración o extracción. Un litro de zumo ecológico de arándanos es caro, sí, pero porque sólo lleva la sustancia exprimida de tantos y tantos frutos del bosque, pero en las hortalizas y frutas no se nota tanto la diferencia», explica la propietaria.

Las pastas y los cereales son otros productos ecológicos

Las pastas y los cereales son otros productos ecológicos a tener cuenta

«Tal vez sea más caro pagar por algo que no es en su totalidad lo que se oferta, como ocurre con muchos productos industriales», añade, no sin antes recordar que «muchos clientes vuelven por el sabor, porque no tiene nada que ver con los «no ecológicos». Además, la mayoría de estos productos proceden de pequeñas explotaciones de la provincia de Sevilla, o de Andalucía.

Golosinas ecológicas

La dieta ecológica puede ser una gran aliada para los padres en una época en la que los más jóvenes gozan de total tiempo libre y de un mayor contacto con la chuchería. Es sorprendente ver la cantidad de alternativas que se ofrecen a los niños en los establecimientos ecológicos: piruletas y gominolas de varios sabores, chocolatinas, todo ellos endulzados con azúcar de caña; galletas y pasteles a base de harina integral no refinada; «snacks» salados para picar…

Piruletas «ecológicas», y de sabores

Piruletas «ecológicas», y de sabores

Incluso los clásicos polos de golosina líquida, esos que en el acervo popular eran llamados de multitud de maneras, en torno al término «flash». De entrada, el color es bastante menos llamativo, lo cual asegura buena ausencia de colorantes.

Los siropes, de chocolate o fresa, son el eterno comodín de los niños. Los de agave suponen menos calorías porque el producto consigue el mismo dulzor con la mitad de cantidad del azúcar normal. Recuerda a la miel y ayuda a sentirse saciado durante más tiempo, porque su índice glucémico es muy bajo. De esta forma puede seguir siendo el eterno comodín de los niños. Porque sí, lo hay de chocolate y fresa.

 

Ecología en la piel

Otra cuestión indisoluble del verano es la necesidad de utilizar protectores solares, ya sea en playa o en ciudad, según el caso.

Al igual que ocurre con los alimentos, hay filtros ecológicos, los llamados «de protección física, minerales o de barrera». A diferencia de los estándar, éstos «no opacan las defensas naturales de la piel, como el sudor o la melanina, con sustancias químicas».

Ejemplos que se pueden encontrar en este establecimiento del Paseo de Europa son el Óxido de zinc o bióxido de titanio, que crean una capa reflectante de la luz solar.