El Colegio del Corpus Christi, del barrio de Heliópolis, produce una curiosa sensación. El recinto es pequeño, algo así como una casa de campo, como un espacio familiar. Así parecen sentirlo sus alumnos, que en la mañana de ayer vivieron uno de los días más intensos y emotivos del año. Haciendo honor a su nombre, el centro festejaba el día del Corpus Christi con unas competiciones deportivas en las que participar era el auténtico premio, y un derroche de adrenalina.

Uno de los juegos del campeonato deportivo del Corpus Christi

Uno de los juegos del campeonato deportivo

«Este evento deportivo se viene celebrando desde los inicios del colegio, y los alumnos se implican tanto que pasan de la carcajada al llanto, y de nuevo a la risa, en cuestión de segundos, según va avanzando el marcador», explicaba orgulloso el director, Manuel Toledo, que «ofició» la inauguración de la jornada de una manera muy particular. «Los chavales han ido desfilando a los sones de la marcha Radetzky, como si fueran unos Juegos Olímpicos, sus Juegos», añadía.

Desde entonces, y hasta las 14:30 horas, se fueron desarrollando una serie de pruebas de lo más variado, y que iban cambiando según la edad de los contendientes. Por ejemplo, los más pequeños se afanaron en el «explotaglobos», donde tuvieron que demostrar su destreza sin usar las manos, ni los pies. Con el trasero. Los de 3º y 4º de primaria compitieron por el «pañuelito» y los veteranos se enfrentaron a un circuito de obstáculos. Siempre a la caza de puntos. Dos si ganaban, uno si quedaban en empate.

Alumnos del colegio Corpus Christi desayunan en unas jornadas deportivas

Alumnos del colegio Corpus Christi desayunan en unas jornadas deportivas

En el descanso, los jóvenes repusieron fuerzas con un desayuno cortesía del distrito Bellavista-La Palmera. La entidad colabora recurrentemente con este centro diocesano de niños que vienen, a diario, desde el barrio de las Tres Mil Viviendas con muchas ganas de aprender y establecer lazos de compañerismo.

Es la filosofía de este colegio, creado entre los 50 y los 60 como extensión de la labor pastoral de la parroquia del Corpus Christi, para facilitar así la escolarización de los jóvenes de la zona, sin medios y sin ningún organismo cercano que les diera acceso a la educación.

«Queremos trasladar nuestro más sincero agradecimiento al Distrito Bellavista-La Palmera, que nos ha facilitado el material de megafonía y altavoces, nos han regalado las medallas y han contribuido íntegramente para el desayuno que ahora mismo se están tomando los chavales», comentaba Toledo.

El descanso duró poco. Los pequeños estaban deseosos de continuar las dos rondas restantes, a pesar del calor que poco a poco fue haciendo acto de presencia y que obligó a los profesores a recordarles la necesidad de hidratarse continuamente.

También hubo baile en las jornadas deportivas del Corpus Christi

También hubo baile en las jornadas deportivas

Esta es la razón de no celebrar los juegos en su día oficial, demasiado adelantado en un calendario en el que la temperatura ya aprieta. Como los puntos del marcador, que en la última prueba, de relevos, se terminarían de decidir.

¿Equipo blanco o equipo azul?. Misma ilusión. Misma intensidad. Y una victoria repartida. Porque en este colegio nadie pierde «Sólo hay Oro y Plata. Así todos ganan, pues lo mínimo es quedar segundo», explicaba Alejandro, el profesor de gimnasia y artífice de este animado concurso.

Sin duda lo mejor del día para los 74 escolares que estudian entre esas paredes de color amarillo albero. Para esa gran familia que es el Colegio Parroquial Corpus Christi.