Cuando su hijo cumplió 4 años fue diagnosticado de diabetes tipo 1, «era un puente de la Inmaculada y el día 21 de diciembre le dieron el alta, esa misma tarde lo llevé a la fiesta de navidad del colegio». José Manuel González se acuerda perfectamente de ese día, sus miedos y la incertidumbre que sintieron él y su mujer al conocer la noticia. Hoy es el presidente de Anadis, una asociación formada por padres de niños con diabetes.

«No hay mejor terapia que hablar con otras personas que padecen tu mismo problema» con esa idea, en el año 2000 José Manuel, junto con otros padres, crearon Anadis una asociación para la atención y defensa del niño y adolescente diabético de Sevilla. En sus 13 años ya son 270 socios. Tertulias, talleres, charlas y formación son algunos de los servicios que se ponen en marcha desde la asociación para ayudar a las familias con niños diabéticos.

Los viernes por la tarde suelen tener charlas entre padres comentando sus dudas, sus problemas y sus miedos. Una familia nueva llega y cuenta que el 14 de diciembre le dijeron que su hijo tenía diabetes. «Sentí vértigo, que mi hijo nunca se haya puesto malo y ahora tenga esto» cuenta el padre, por su parte la madre lo primero que preguntó al médico fue si «era transitorio, solo pensaba eso, que era temporal pero me dijeron que no». El padre explica que «lo peor que pude hacer fue mirar en internet, me puso el cuerpo malo».

Ahora esta familia está mucho más tranquila, el médico les ha explicado cada detalle de esta patología. Su hijo puede llevar una vida normal y ahora los miedos los pueden compartir con otros padres en su misma situación gracias a Anadis. Médicos, podólogos, psicólogos asisten voluntariamente para informar a los padres de sus dudas.

Aunque no deja de ser una enfermedad crónica, con el control necesario, el diabético puede llevar una vida absolutamente normal. «Nutrición, ejercicio físico y la administración de la insulina son los tres pilares fundamentales para el control de la diabetes» explica José Manuel, experto ya en una materia de la que nunca hubiese deseado saber tanto.

Con los años el control de la diabetes, la administración de la insulina y las campañas de concienciación han ido a mejor, pero ellos saben que aún queda mucho por andar. El conocimiento de la enfermedad puede evitar diagnósticos tardíos. «Mucha hambre, sed y orina frecuente» son los síntomas más comunes en un niño con diabetes, pero no los únicos, «cada niño es un tipo de diabetes».

Est0s 270 socios comparten dudas, miedos y preguntas, este espacio en la calle Bergantín, Los Bermejales, sirve de desahogo y de ayuda para muchas familias de Sevilla y provincia. Todos los viernes desde fuera se puede ver cómo las luces de Bergantín número 2 se encienden, bajo ellas un grupo de personas se reúnen porque hay un vínculo ineludible que les hace fuertes.