Cuando Giuseppina Citarella vino a España hace cinco años a perfeccionar su castellano, nunca pensó que Sevilla acabaría siendo su lugar de residencia definitivo, donde formaría una familia y el que le permitiría mostrar su don a todo el mundo. Pina hoy es Dulcinea Zuccherona y sus obras de arte tienen forma de Tartas.

Las tartas de Dulcinea Zuccherona surge como una alternativa al desempleo, «en Italia cuando mi padre o mis hermanas o mi madre cumplían años yo las preparaba, eran tartas sencillas, decoradas a mi gusto, pero muy ricas» cuenta Pina. Muchos años después de aquella primera tarta, Pina viajaría a España para terminar su Filología, en Sevilla conocería a su actual marido y, finalizados los estudios, se iría a vivir y formar una familia con aquel español que le había robado el corazón.

Aunque Pina ha trabajado en muchos sitios desde que terminase sus estudios, la italiana actualmente no tenía suerte en la búsqueda de empleo «no hay nada, ni en academias, ni en escuelas, ni en ningún sitio». Pero Citarella tiene armas para combatir la crisis, todas ellas en su mente, en su imaginación, «siempre me ha encantado bordar, mi madre nos apuntó a todas las hijas a unas clases de bordado, a mi me encantaron y seguí practicando» cuenta Pina quien «siempre he tenido mucha habilidad para las manualidades».

Así que ni corta ni perezosa decidió unir su destreza natural con su pasión por la repostería, «me llamó mucho la atención las tartas decoradas con fondant, vi programas en la tele e investigué por mi cuenta, aprendí a base de tutoriales e información online». Un aprendizaje del que tampoco hace tanto tiempo, pero cuyo resultado puede dar a entender que Pina lleva toda su vida dedicándose a esto, «en tan poco tiempo ya he hecho más de 10 encargos» y ha quedado segunda en un certamen de tartas fondant organizado en el Centro Comercial Plaza de Armas.

El secreto a voces para un «salto a primera división» en tan poco tiempo, es la imaginación de Pina, es de ahí de donde salen todas las ideas, los diseños y los sabores que la italiana plasma en sus tartas y que a los sevillanos parece encantar, «por ejemplo, a mi me vienen y me dicen: quiero una tarta para mi padre que es policía y se jubila, y yo moldeo a un hombre sentado en un sofá viendo la tele con un perchero detrás con su uniforme colgado».

Los videos de Youtube, las entradas en blog de internet y los tutoriales que Pina estudió por todos los rincones de la red han dado sus frutos y ahora «preferiría dedicarme a esto antes que a algo de idiomas» porque a la italiana lo que verdaderamente le gusta es «crear, las cosas hechas a mano, sentarme con paciencia y hacer estas manualidades, es una forma de desconectar y dejaría de ser un trabajo para ser una manera de disfrutar» cuenta Pina aclarando que «eso sí, soy muy perfeccionista».

Ahora la mente de la italiana esta puesta en el concurso de Sevilla Dulce, la feria de repostería creativa que acoge Fibes del 27 al 29 de septiembre y en la que Pina no ha dudado en inscribirse «no sé si ganaré porque vanreposteros de élite, pero quiero ir, quiero darme a conocer y conocer gente del mundillo» pero, sobre todo «disfrutar». Ya tiene comprados los materiales, la idea la tiene clara, ahora cuenta los días para dar forma a la obra de arte que su imaginación ha diseñado. Quizá como ella dice, no gane, o quizá esta sea la puerta a otro triunfo, lo que esta claro es que no será por falta de talento ni por falta de apoyos, ya que Pina puede presumir de tener un club de fans en el extranjero, su familia que desde Italia le envía toda su fuerza y cariño.