Mucha es la polémica que en éste último mes ha partido de la plaza de Las Cadenas. Pero, ¿qué hay detrás de este nombre? ¿de dónde viene? He aquí la respuesta a todas estas preguntas y es que ni esta plaza se llamó siempre de Las Cadenas ni debe su nombre, como algunos cuentan, a motivos franquistas. La vida de este enclave de Bellavista no reside tanto en el porqué del nombre sino en el qué pasó allí.

Su nombre inicial hacía homenaje al autor de una de las obras más importantes de la literatura española, «El Quijote». En efecto, esta plaza se bautizó como Miguel de Cervantes aunque para la mayoría de los vecinos era conocida como «el llano». Pero para entender lo que ocurriría en 1950 en esta plaza primero hay que desplazarse hasta el centro de la ciudad, hasta la Catedral.

A mediados del siglo XVI en Sevilla se colocaron 1.565 cadenas rodeando la Catedral de Sevilla con el objeto de delimitar el punto donde comenzaba la jurisdicción civil y la eclesiástica. Por aquel entonces, la justicia ordinaria era muy dura y aquellos que no tenían organismo al que acogerse solicitaban el «derecho al asilo» en lugares sagrados, como el que acogían todas aquellas cadenas.

Aún hoy se conservan esos elementos en la Catedral hispalense, pero en menor medida. Algunas de ellas fueron retiradas cuando el «derecho al asilo» perdió su significado. Curiosamente, algunas de las cadenas retiradas fueron a instalarse a aquella plaza Miguel de Cervantes y así en 1950 aquella plaza pasaría a llamarse «de las Cadenas».

Desde entonces esa ha sido la nomenclatura oficial que ha tenido esa plaza del barrio de Bellavista. Para los vecinos, «una plaza de la que han partido todas las reivindicaciones sociales y vecinales para conseguir que el barrio tuviese cubiertas todas sus necesidades». Pero no sólo ha sido fuente de movilizaciones, esta plaza vio llegar por primera vez en 1964 a la Virgen del Dulce Nombre, mismo sitio en el que se le impuso la corona de oro donada por los vecinos. Esta plaza también ha sido sede de las primeras velás del barrio en honor a la Virgen del Dulce Nombre de Bellavista.

La polémica del cambio de nombre

Punto de partida de reivindicaciones vecinales y lugar emblemático para la Hermandad del barrio. Historia que en los últimos días ha quedad traducida en polémica ante la aprobación en Junta Municipal de Distrito y en Pleno del Ayuntamiento del cambio de nomenclatura por el de Virgen del Dulce Nombre de Bellavista. Dicha alteración en el nomenclátor ha sido pues fuente de una división de opiniones entre los defensores de «las Cadenas» y los que se amparaban en la «mayoría democrática» que aprobaba el cambio de nombre.

Finalmente el cambio de nombre ha quedado anulado por la renuncia de la propia Hermandad que, a pesar de contar con «el apoyo el grupo popular y el grupo socialista en el Ayuntamiento de Sevilla para que nuestra Titular apareciera en el nomenclátor de nuestra ciudad», no ha querido que éste sea un «motivo de conflicto vecinal».