La Alúa era su segunda casa, el bar que padre e hijo habían levantado. Con los años se tendrían que irse de Córdoba para trasladarse a Sevilla, el bar cerraría pero en la mente de aquel hijo siempre estaría el ver renacer La Alúa. Alberto Ortiz hace ahora el papel de hijo en esta historia, nieto del padre de La Alúa original, ahora regenta junto a su padre este bar tan importante para sus vidas y que han querido establecer en la avenida de Alemania.

Maestro desde hace ya muchos años pero que siempre ha andado de sustitución en sustitución sin una plaza fija, necesitaba un trabajo y su padre soñaba con reabrir La Alúa, así que ambos cubrieron sus necesidades volviendo a dar vida aquel bar que nació en Córdoba pero que ahora tiene sede en Los Bermejales.

«Mi padre siempre tuvo la ilusión y mi situación actual al no encontrar trabajo pues provocaron que nos lanzásemos y tirásemos la casa por la ventana», comenta Alberto quien asegura que «elegimos esta zona porque está muy bien situado y creemos que este barrio hay mucha gente joven que consume».

La Alúa es un bar acogedor, con un trato magnífico y con carta para todos los gustos. Desde el desayuno hasta la cena, este padre y su hijo atienden a quien quiera pasar un buen rato con amigos, familias o en pareja. Piruletas de chorizo y pollo, saquitos de queso de cabra, chicharrones, mini hamburguesas y langostinos con bacon son algunas de las especialidades de la casa que se pueden probar a tan solo un euro la tapa.

Llevan tan solo un mes abiertos y «no nos va mal, estamos contentos es un continuo goteo de gente pero los fines de semana viene muchísima gente» cuenta Alberto quien además se verá beneficiado en un par de semanas por el cambio de situación del mercado de arte y diseño al tramo de calle que corresponde a su bar, lo que seguro será «una buena inyección de clientela, porque si ya cuando está en el otro lado nos viene mucha gente, estando en frente será demasiado».

De este modo, el estilo de vida, la ilusión y el sueño de un padre se han hecho realidad a través del vínculo paternal, un vínculo con el que seguro la crisis no podrá y La Alúa volverá a ser una referencia para los Ortiz.