Inspirado por la pasión de su padre, Antonio Gómez del Moral, materializada en tres victorias en la Vuelta ciclista a España y un Giro de Italia, José María Gómez ha unificado vocaciones en un bar que no podía tener otro nombre sino el de La bicicleta.

José María Gómez es un cocinero de prestigio, ha ejercido en varios países europeos, distintos lugares de España y ha trabajado con cocineros de renombre como Dani García, poseedor de dos estrellas Michelín. Este largo recorrido vino a desembocar en su tierra, Sevilla. Aquí montaría un restaurante exclusivo con una cocina excelente y una clientela exquisita. Pero los ojos de José María miraban para otro lado, Los Bermejales, un lugar donde «está el ambiente que me gusta, más dinámico, más positivo». Así que cuando supo que uno de los quioscos de Paseo de Europa entraba en concurso, no dudó en arreglar papeles y ser uno de los candidatos.

La suerte volvió a sonreírle, el quiosco ya es suyo, bueno, suyo y de todos los curiosos culinarios que disfrutan de este apacible local desde hace tres semanas. «Pensaba abrir unos días más tarde, pero con motivo del cumpleaños de un amigo pues abrí el sábado 6» y el resultado no pudo ser mejor, «no dimos abasto, no esperábamos tantísima aceptación, mis amigos acabaron poniéndose tras la barra y ayudando a atender, no pudieron comer hasta las seis de la tarde». Sin duda, el eslogan de este bar le ha venido como anillo al dedo, porque es ver su terraza y confirmar que en La bicicleta todo va «sobre ruedas».

«Quiero que la imagen que se dé sea positiva, dinámica y alegre, romper con la negatividad que existe con esta situación, de ahí el eslogan» cuenta José María. A pesar de ser un negocio totalmente diferente al que hace unos años abrió en otro barrio sevillano, ha sabido adaptarse a la situación y a la clientela tanto con la imagen como con el menú, «se trata de adaptar tu sabiduría a otra alternativa, que hay que poner montaditos, vale, pero serán los mejores montaditos del mundo».

«Para disfrutar de una buena cocina no hace falta ir a un gastrobar, aquí me alejo de la cocina minimalista» explica Gómez. Las Ruedas son la marca de la casa, montaditos con forma de rueda -haciendo honor al nombre del bar- rellenos de carne mechada con salsa gaucha, entre otros muchísimos sabores. También tiene las tapas clásicas como un exquisito solomillo al whisky «ofrecemos cocina tradicional, los fines de semana realizamos un menú para niños como una olla de marrones con salchichas». Un menú para toda la familia en el que nadie se queda sin comer y que, siendo comida tradicional, la presentación de los platos y el sabor los mismos te hacen sentir en un restaurante cinco estrellas y encima pagando por la tapa más cara 2,50 euros.

No hay duda de que ha sido José María el gran inspirador de todo esto, pero detrás de él tiene un grupo de apoyo que más quisieran muchos. No hace falta estar mucho tiempo en La bicicleta para escuchar a alguien decir: «!Jose María ¿te echo una mano?¡». Y es que sus amigos le transmiten un apoyo incondicional que no solo se queda en palabras sino que se demuestra con hechos «me ayudan para todo». Pero hay alguien más, una persona que todo el tiempo libre que le deja su trabajo se lo dedica a José María «mi pareja tiene mucha paciencia, me ayuda en todo y aunque ella trabaja en otro sitio, me echa una mano para todo lo que necesito» cuenta con verdadero cariño y es que este cocinero tiene un tesoro más allá de su negocio, «me siento súper afortunado de los amigos que tengo».

El motivo de La bicicleta, los primero pasos de este quiosco de Paseo de Europa, la historia que hay tras su creador y las personas que hay a su alrededor son solo unas pinceladas de lo mucho que esconde este nuevo local. Altamente recomendable, con un ambiente inmejorable y una carta para chuparse los dedos, ir a La bicicleta no es un consejo, es una obligatoriedad.