Si se hiciese un estudio a fondo sobre los indicadores navideños, seguro que los dos primeros de la lista serían el olor a castañas y los petardos. Sin duda, son dos tradiciones que antes de que se enciendan las luces y se adornen las casas ya avisa de que la navidad está cerca. Y ya que avisan, se quedan porque ¿qué sería de la navidad sin olor a castañas y niños tirando petardos? pues es de los últimos de los que se va a hablar aquí.

«¿Quién no ha tirado alguna vez un petardo? Creo, aunque no soy estadista, que el 80% de los hombres alguna vez ha tirado uno y me quedo corto» señala Antonio Ojeda, propietario de Pirotecnia La Mecha. Afición que pasa de generación en generación sin inmutarse porque ¿recuerdan el peseta, el trueno o el doble trueno? pues esto no es como los Madelman, que ya han caído en el olvido, los petardos de ahora y los de antes son los mismos lo único que ha cambiado es la edad de los pagaban una peseta por ellos.

Peseta, trueno, doble trueno, caramelos o megafalleros son algunos de los petardos que anuncian la navidad, las vacaciones escolares o la entrada del nuevo año. Niños, jóvenes y adultos siguen manteniendo viva esta tradición. Quien no se sonríe al escuchar que «los clientes entran y piden un petardo de peseta, porque era lo que costaban, se llamaban así por el precio y se sigue llamando así».

Pero aunque, aparentemente, todo siga igual, estamos en el siglo XXI y algunas cosas sí que han cambiado. La seguridad que se mantiene con los productos de pirotecnia ha cambiado con el tiempo, la protección al menor y al buen uso de estos productos se ha incrementado. «Todas las medidas que vayan destinadas a la seguridad nos parecen correctas no veo mal una regularización» señala Antonio, quien a pesar de vivir de estos productos que «como los helados en verano, ahora es la época de venta del petardo» piensa en la seguridad del ciudadano porque «yo soy padre y no dejo a mi hijo que tire un petardo sin tomar las medidas de seguridad y cumplir la edad reglamentaria».

Y entre esa seguridad que evita accidentes que siempre son «fruto de una imprudencia» también se enmarca el «respeto» por aquellos a los que los petardos le desagradan o defienden la protección de los animales de compañía para los que es muy molesto el ruido de un petardo. «Las cosas deben hacerse con respeto, uno no se puede poner a tirar petardo al lado de un banco donde hay gente o al lado de una persona que va con su perro. A mí me molesta que la gente no recoja los excrementos de su perro y no por ello digo que la gente no debería tener perro, pues es lo mismo. Yo no defiendo que se tiren los petardos sin respetar a la gente que esté alrededor, pero reconocer que eso es un mal uso no es ponerse en contra del producto».

Casi 10 años en la provincia de Sevilla, con sede en Jerez y en Córdoba, La Mecha tiene los conocimientos y experiencia suficiente para que su palabra en la pirotecnia sea a tener en cuenta. El petardo es parte de estas fiestas y sólo necesita cumplir unos requisitos mínimos y fáciles de seguridad para ser algo divertido y familiar.