El líder comunista Manuel Gonzalo Mateu fallece a los 84 años de edad en su casa de Bellavista. Gonzalo Mateu ha formado parte de la historia social y política del barrio sevillano de Bellavista, siendo una de las pocas personas que ha sido honrada en vida por el Ayuntamiento con la rotulación de una calle en reconocimiento a su trayectoria sindical y política.

Este domingo han sido incinerados en el cementerio municipal de Dos Hermanas los restos mortales de Manuel Gonzalo Mateu. El líder comunista fallecía este sábado 1 de febrero a la edad de 84 años en su casa de Bellavista. Aunque nacido en Guarromán, Jaén, y después de haber vivido una temporada en Ciudad Real, a sus 34 años Manuel viene a asentarse, junto a su familia, a la recién nacida Bellavista.

Con una vida de intensa lucha sindical, política y vecinal a Manuel se le recuerda y se le recordará en Bellavista no sólo por su implicación con todas las movilizaciones del barrio sino por ser una de las pocas personas a las que en vida se las ha homenajeado con la rotulación de una calle. Calle, que no podía estar en otro punto de la ciudad que en su barrio, Bellavista.

Biografía
Nacido en Guarromán (Jaén) el 18 de junio de 1929 en el seno de una familia humilde y pobre, el golpe militar de 1936 le cambió la vida. Fue educado en la escuela pública de la República, hijo de un concejal, miembro del PCE y panadero, que tras luchar en la guerra fue condenado y encarcelado, tuvo que dejar el colegio muy pronto y trabajar desde niño en el campo y como minero. De su pueblo natal pasó a Ciudad Real y, finalmente, se trasladó a Sevilla, a Bellavista. Con todo esto, «su compromiso político y social se hizo patente en su actividad sindical, política y vecinal».

Autor del libro «Una vida gota a gota», en el que relata una vida sincera e intensa, entregada al trabajo por una sociedad mejor, por la libertad y por la felicidad del ser humano. La trayectoria entera de Manuel Gonzalo «ha sido un grito de rebelión, de ánimo contra la opresión, de resistencia a cualquier poder por despótico que sea, de optimismo de la voluntad y también de la inteligencia contra la resignación que nos pretenden imponer».