Maestros desde hace muchos años, con una completa trayectoria profesional pero que no han tenido suerte para encontrar un trabajo estable. Así son Fernando y Cristina vecinos de Bellavista desde que nacieron, allí han trabajado y ahora montado su negocio.

Querían montar una academia desde hace ya muchos años, «llevamos mucho tiempo pensando en montar una academia en Bellavista porque es el barrio en el que nos hemos criado y en el que hemos trabajado, pero ya había una e iba a ser difícil que el proyecto fuese rentable» cuenta Cristina Viejo. Pero la academia de la que habla cerró y, por tanto, llegó el momento de estos jóvenes maestros.

«Nos lo pensamos mucho, hemos analizado y estudiado la rentabilidad del proyecto. Ahorrando de todos lados e informándonos bien de todo, finalmente abrimos Aprende hace menos de un mes» explica Fernando Fernández. Tres semanas de vida y ya cuentan con más de 30 alumnos y los que quedan por venir.

Matemáticas, lengua, biología, ciencias, latín, francés… etc. para alumnos de primaria, secundaria, bachillerato y selectividad. Además para adultos se preparan las pruebas de acceso a grado y se imparte alfabetización. Apoyo escolar de todo tipo que tienen a esta escuela de la calle Guadalajara en completo funcionamiento mañana y tarde. Con muchos proyectos en mente como «añadir idiomas como alemán o chino que están en auge» y con grandes resultados.

En este mes «las cuentas van saliendo» y por tanto el «riesgo» que han corrido lanzando su ansiado proyecto está funcionando según lo previsto «y eso ya es muy importante». Con unas instalaciones perfectamente habilitadas y amplias. Dos salas pequeñas para clases y otras más grandes para grupos más numerosos, «la idea es poder dar cursos de la Junta o del distrito y darle movimiento».

Un trabajo muy pensado que tiene detrás mucho miedo y muchas ganas, pero lo más importante es que Fernando y Cristina han demostrado que si se quiere, se puede y que creando con cabeza es posible trabajar en lo que les gusta siendo sus propios jefes.