Diseño, estilo y cilindrada. Tres adjetivos que definen a la perfección a la comitiva que, cada año, recorre Sevilla en torno a la Fiesta Nacional. No, no piense en desfiles militares, pues lo único marcial de esta concentración es el ronco sonido de las motos clásicas que llegaron a la plaza Nueva desde el genuino barrio de Bellavista.

Allí radica el Club de Motos «Er botica», el causante de que, por décima temporada consecutiva, más de un centenar de motocicletas atravesaran el pasado domingo la capital hispalense para asombro de los presentes. «Es una satisfacción ver como la gente recuerda su juventud al verte pasar sobre una moto que tuvieron hace años, porque así lo comentaban algunas personas cuando llegamos a la puerta del Ayuntamiento», explica el alma máter del club, Juan López Iglesias.

Entre las 11 horas y las 14:30 tuvo lugar la concentración que aglutinó a más de cien personas, entre los 90 inscritos formalmente y los que se añaden al grupo sobre ruedas. «Otros años hemos tenido entre 120 y 130 inscripciones, pero la lluvia ha desanimado a muchas personas, que tienen que recorrer grandes distancias para llegar», explica «Er Botica».

Por ejemplo, desde Portugal. 26 moteros del país vecino no han querido faltar a la cita. De hecho, comenta López, «de allí era el corredor más veterano de cuantos han venido, con 78 años».  Otros participantes llegaban desde Gibraltar o Badajoz pero, sobre todo, de todas partes de Andalucía.

Itinerario y modelos con solera

El punto de partida, como viene siendo habitual, fue la urbanización de los Jardines de Hércules. El delegado del Distrito Bellavista-La Palmera, Rafael Belmonte, tradicionalmente implicado en esta celebración, asistió al arranque de esta particular «Ruta 66» a la sevillana: avenida de Jerez, de La Palmera, Paseo de las Delicias, avenida de María Luisa (bordeando la plaza de España), avenida de La Borbolla, vuelta al Paseo de las Delicias, calle Almirante Lobo, Paseo de Colón, Reyes Católicos, Zaragoza y plaza Nueva. Y vuelta «a casa».

Los moteros, llegando a la plaza Nueva, en la cámara «subjetiva» de «Botica»

Los moteros, llegando a la plaza Nueva, en la cámara «subjetiva» de «Botica»

Así, como un atractivo más del VI Encuentro de Casas Regionales en Sevilla, los sevillanos pudieron contemplar joyas del motor como una Vespa N «de tubo» o una Guzzi Larios, de 1953, la más antigua de toda la comitiva.

Como curiosidad, ésta última fue fabricada en Sevilla, en San Jerónimo, por la desaparecida Industria Subsidiaria de Aviación (ISA).

El propio «Botica» no dudó en llevar una de las mejores piezas de su museo particular,  una BMW R27, «el modelo que utilizaba la Policía Nacional en labores de escolta, en los años 50-60».

Es sólo una de las más de treinta motocicletas que posee, repara y exhibe, en inmejorable estado, en su casa de Bellavista. Y en cada ocasión en que se reúne con otros aficionados y «leyendas vivas del motocross», para deleite de toda Sevilla.