La pasión por las motos unió a los que serían los primero integrantes del Motoclub, la misma pasión que hoy mantiene ese lazo entre los que se fueron, los que siguen y los que vendrán. Pitos Locos es una de esas asociaciones que nace en un humilde barrio sevillano, pero que hace sonar su nombre por todos los rincones del país «somos muy conocidos por España y Portugal».

Quizá fueron los admiradores españoles o, tal vez, los lusos o, por qué no, ambas nacionalidades, las que bautizaran al Motoclub de Bellavista como los Pitos Locos, «en los inicios del club, a un socio se le ocurrió ponerle un pito diferente a la moto, en concreto, una bocina de esas de camión, imagínate cómo sonaba aquello. A los demás socios les hizo gracia, así que uno tras otro fueron imitando este diseño. Y claro, cuando llegaban a las concentraciones y pitaban para saludar, se les escuchaba venir desde un kilómetro antes, la gente empezó a decir: allí vienen los de los pitos locos, los pitos locos, los pitos locos… etc y así se quedó».

«La constitución del Motoclub fue por el 92, aunque extraoficialmente ya llevaba tres años en activo» cuenta José Luis Muñoz, relaciones públicas de los Pitos Locos. Por aquel entonces los Pitos Locos alquilaron un local y lo declararon su sede, las circunstancias se pondrían en contra y a los años tendrían que abandonar el establecimiento, «estuvimos muchos años sin sede», algo que lejos de quebrar su unión, les ha permitido resurgir con más ganas aún «hace pocos meses una persona vinculada al club, José León, nos comentaba su necesidad de montar un negocio, un bar, así que nos tendió la mano y aquí tenemos nuestra nueva sede».

Una nueva etapa que no esconde, para nada, todo lo anterior. Socios que ya han formado una amplia familia, que seguró heredará la pasión por las motos, jóvenes que se han unido a aquellos Pitos Locos de los que tanto oían hablar, personas que se han sentido identificados con el Club del que han querido formar parte sin ni siquiera tener una moto, «tenemos socios de todas partes, pueblos de aquí cerca y más alejados como gente de Cáceres, incluso tenemos a uno de América, la media son padres de familia pero aquí hay hasta socios que no tienen moto, tenemos niños que son socios, no tenemos unos requisitos concretos solo pasarlo bien, ganas de colaborar y compartir con nosotros nuestras salidas».

«Orgullosos» de que el nombre de Pitos Locos de la vuelta al mundo, que «la gente nos vea y sepa quienes somos», una fama que se han ganado ellos a pulso. Grandes colaboradores en todas las actividades del barrio, echando una mano cada vez que el IMD se lo propone, sin duda, son ellos los responsables de tanto cariño, nacional e internacional. «Es un mundo muy bonito, todos los moteros, tanto en las salidas como en un día cualquiera, te prestan ayuda, te saludan… etc. la imagen motera no se parece en nada a lo que la gente piensa».

Los «padres» de los Pitos Locos

Un sentimiento familiar que se respira por completo entre los socios de este Motoclub. Una sensación que viene de lejos, de unos grandes maestros por los que los actuales miembros de la junta directiva, no pierden ocasión de recordarlos «Christian Caín que fue quien diseñó el logo, Jesús Galan «El Caracol» que tenía una moto pequeña que le llamábamos «La Jenny» y tenía que salir dos días antes a las concentraciones para llegar a la vez que nosotros, Antonio Sánchez Soria que era una gran persona capaz de unir a todas las generaciones de socios, «El Bitter Kas», «El Goku Chico»» y muchos más nombres, algunos que están otros que ya se han ido, pero todos ellos han dejado una estela imborrable que han permitido que Pitos Locos este viviendo ahora su renacer, con miles de proyectos en mente sin dejar de ser lo que son: unos Pitos, Locos por las motos.