Durante dos semanas en Malawi el jefe de servicio de ginecología y catedrático de medicina de la Universidad de Sevilla, Rogelio Garrido, el director de la Unidad de Gestión Clínica de Análisis Clínicos, Antonio Moro y el anestesiólogo Frank Coq han aportado sus conocimientos al hospital de Mlale con el fin de prevenir y atender de la mejor manera posible el Sida y la Malaria que tanto afectan en la zona.

No es la primera vez que viajan al país africano para la atención de enfermedades obstétrico-ginecológicas pero sí la primera en la que llevan a cabo una cirugía mayor, «hemos puesto en marcha un quirófano en desuso, lo hemos habilitado gracias a la labor de Frank que ha puesto los medios para ponerlo en marcha, ya que en esas condiciones no lo puede hacer cualquiera. Además hemos anotado las deficiencias para abordarlas en el futuro» explica el doctor Garrido.

Un equipo que tiene experiencia en la cooperación con países en subdesarrollo, fue la primera expedición que viajó a Haití tras el tsunami y ya han repetido varios años en la visita a Malawi. «Lo más importante es la formación, allí no hay médicos tienen un título local de asistencia por eso es fundamental explicarles los procedimientos, los diagnósticos, que ellos hagan las pruebas, que ellos operen que ellos atiendan» cuenta el doctor Moro puntualizando que «estamos convencidos de que la base de la colaboración es la formación».

Con este fin se ha donado un ecógrafo, cientos de lancetas indoloras, material quirúrgico, de laboratorio clínico y medicamentos, «a los niños para diagnosticar si tenían malaria se le pinchaba con una aguja en el dedo, al ser tan pequeños a veces la aguja tocaba el hueso y le dolía mucho» explica el doctor Moro haciendo referencia a la importancia que tiene este material para ellos y, por supuesto, el saber usarlo.

«Hay que señalar que las monjas tienen una labor muy importante, si ellas no estuvieran allí cuidando de los enfermos, controlando los materiales y haciendo esa labor tan extraordinaria el hospital de Mlale cerraría en 24 horas» cuenta Franq Coq convencido de que ellas son la esencia del hospital cuando ellos se marchan. Además hay un sanitario de Mlale que estuvo hace algún tiempo en Valme para formarse y es «el puntal sanitario, nuestro garante».

Malawi es «el segundo país más pobre de África y desde el punto de vista sanitario, es uno de los países con mayor afección de sida, cáncer de cuello uterino y malaria». Es por eso que la ayuda de este equipo la han recibido «locos de contentos». Les han ayudado, enseñado y dado los medios para mejorar estas deficiencias que tanto afectan a la población malawí.

Por todo ello estos tres grandes sanitarios a los que no les tiembla el pulso para participar en cada programa de cooperación que ofrece el Hospital de Valme, tienen claro que, de expediciones como esta, «te traes más que te llevas, no traes algo físico pero si algo humano». Franq Coq añade que «cuando llegas aquí te das cuenta que esto es el paraíso, a pesar de la crisis, esto es el paraíso» por su parte, el doctor Moro se ha traído de Malawi «sabiduría, humildad y paciencia, allí dejamos el tema profesional y nos traemos algo personal».