Con la llegada de la primavera, surgen también las verbenas y celebraciones al aire libre, en las que, muy a menudo, suele tener lugar la explosión de fuegos artificiales. Sin ir más lejos, el pasado sábado, durante la procesión de regreso de la Esperanza Macarena a su templo, fueron varios los «castillos» que se lanzaron, desde azoteas particulares, en honor del evento. Pero ¿puede cualquiera hacer uso de estos productos?

Sí. No es estrictamente obligatorio que el lanzamiento lo ejecute un profesional. Hay que tener en cuenta que la carga de pólvora es muy inferior a la empleada en espectáculos como, por ejemplo, el de la Feria de Abril, en cuyos fuegos artificiales se utilizaron 237 kilogramos de material explosivo.

Tampoco el tiempo es el mismo. Los 20 minutos del broche ferial quintuplican la duración de un espectáculo medio, de 4 minutos, lo cual ya es mucho.

Los fuegos de la Feria de Abril han cumplido 150 años este 2014.

Los fuegos artificiales de la Feria de Abril han cumplido 150 años este 2014.

Usted mismo puede preparar unas coloridas explosiones, adquiriendo el producto y atendiendo a sus instrucciones de uso, donde figura la manera y la distancia mínima a la que tendrá que colocarlo. Nunca menos de 25-30 metros. Eso sí, debe tener una máxima clara: el asunto es responsabilidad suya en el momento en que salga del establecimiento.

Esto es así porque el material pirotécnico debe cumplir un doble rasero. Por un lado, el de la calidad. En Sevilla hay sólo una decena de tiendas donde poder adquirir «baterías», nombre técnico que reciben los explosivos con los que montar un castillo de fuegos artificiales para disfrute propio, y de manera legal.

Hay que huir por tanto de puntos de venta clandestinos o ambulantes, en los que no se asegura que los productos cumplan con el reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería, revisión de 2010 del Reglamento de explosivos del año 1998.

Por otro lado, debe respetarse la edad mínima, que oscila entre los 12, 16 y 18 años, según la peligrosidad del artículo. El personal de las tiendas autorizadas pedirá una identificación al cliente para asegurarse de la edad requerida. Por tanto, no se podrán pedir explicaciones al establecimiento si quien finalmente lo acciona es un menor.

Curiosamente, la normativa no establece prohibiciones expresas en cuanto al lugar de uso. Queda, por tanto, al sentido común del cliente no montar el espectáculo de pirotecnia en zonas de gran vegetación o en lugares en los que pueda dar lugar a un accidente. No obstante, en los puntos de venta se ofrecen unas nociones a este respecto cuando el cliente adquiere un producto de estas características.

La Sevilla «explosiva»

Si hubiera que definir un punto, una «avenida de la pirotecnia en Sevilla», esa sin duda sería la de Bellavista, donde se concentran dos empresas, una en cada límite, con otros establecimientos repartidos por la ciudad.

A la altura de la gasolinera, antes de llegar al Hospital de Valme, se encuentra «La Mecha», regentada por Arturo, que tranquiliza acerca de comercializar explosivos en zona residencial: «Los productos solo prenden si se les da llama directamente en la mecha. Además, nuestro almacén tiene un grosor especial, el tendido eléctrico también es específico, por eso podemos vender al público». De hecho, los productos no se manipulan en el interior de la tienda. «En España nunca ha habido accidentes de incendio en tiendas de pirotecnia», explica.

«Crackers», peonías, volcanes, sauces… Una extensa terminología para un extenso catálogo de productos que varían en forma y tiempo. Desde artículos de 5 disparos a otros más exóticos con 100 explosiones. Y también en precio.

Sin duda el asesoramiento es clave. Y si lo que usted quiere es relajarse y disfrutar del espectáculo, siempre queda la opción de contratar un show profesional, en el que el personal se encarga del «montaje, desmontaje y seguro de responsabilidad civil, además de saber jugar con los tiempos, colores y ritmo para un mejor espectáculo», concluye. Un espectáculo hecho a su medida.