¿Alguna vez ha reparado en que hay una torre en la avenida de la Constitución? No, no nos referimos a la evidente Giralda, que, aún inserta en el templo metropolitano, arranca desde la plaza Virgen de los Reyes.

Tampoco al edificio de Axa Seguros, que despunta por su altura y mirador, pero que no es en esencia una torre. Le damos una pista, se sitúa por la confluencia con Santo Tomás.

¿Nada? No se apure, es lógico. Su estructura, carente de chapitel u ornamento, su disposición, perfectamente integrada en los edificios del entorno y su estado de conservación, ávido de una pronta limpieza y restauración, evitan que despunte, a los ojos del visitante, entre tan vistosa competencia (Archivo de Indias y Edificio Coliseo).

La defensa del emir

Se trata de la Torre de Abdelaziz, que toma su nombre del emir Abd al Aziz Ibn Musa, que gobernó Sevilla entre los años 714 y 719, y que remata la esquina de la finca de 1919 diseñada por Aníbal González.

Desde Santo Tomás, la Torre de Abdelaziz queda absolutamente integrada en la fachada de Aníbal González / G. Maps

Desde Santo Tomás, la Torre de Abdelaziz queda absolutamente integrada en la fachada de Aníbal González / G. Maps

Aunque cuenta con cientos de años de trayectoria, la construcción no data del siglo I, sino de mediados del XII, como así parecen indicar el ladrillo, tapial y sillares, los materiales con los que fue edificada.

También su propósito, pues en dicha centuria se acometieron obras de ampliación defensivo-militar de los Reales Alcázares, con unos moradores temerosos de una invasión a través del cercano Guadalquivir.

De esta forma, una muralla partía, en línea recta, desde el Palacio hasta la Torre del Oro. De la Puerta del León al Arquillo de la Plata, conectando con el Postigo del Carbón y la Torre de la Plata, ambas en la zona de lo que hoy es la calle Santander.

Pendón de Sevilla o de Fernando III / M. Herce

Pendón de Sevilla o de Fernando III / M. Herce

El valor histórico, si atendemos únicamente a su antigüedad, sería por tanto superior al del emblema ribereño de Sevilla.

Habría que añadir un plus de simbolismo, pues fue desde este punto donde colgó, por primera vez tras la Reconquista, el pendón del Rey San Fernando. Pieza que, por otra parte, se conserva actualmente en la Catedral, junto a la capilla del Bautismo.

Según los «Anales eclesiásticos y seculares de la M.N. y M. L. Ciudad de Sevilla», quien enarboló la histórica bandera en ese minarete que pretendía ser inexpugnable fue uno de los 50 caballeros escoceses que participaron en el cerco a la ciudad. Domingo Poro, era su nombre, y los Santillán, su legado.

Estructura y sistema

Volviendo al sistema de defensa, se dispuso una cuarta torre, almenada y la más próxima al Alcázar, que aún se mantiene. Se encuentra junto a la antigua Cilla del Cabildo, en la misma calle Santo Tomás, edificio que albergó el Centro de Arte Contemporáneo hasta finales de los 90 y que hoy ofrece salas de consulta, conferencias y la función administrativa del Archivo de Indias.

Como curiosidad, cada una de las torres va aumentando su número de lados conforme se avanza hacia el río. La primera, absolutamente asumida entre los edificios, tiene cuatro. La de la Plata, ocho, y la del Oro, doce. La de Abdelaziz, por ocupar el segundo lugar de la coracha, es hexagonal.

Del informe acerca de la intervención arqueológica del Patio de la Montería en 1997, realizado por Miguel Ángel Tabales, se extrae que al actual Alcázar Cristiano se le adosó por la zona Oeste «en el siglo XI, el palacio taifa de Al Mubarak».

Patio de la Montería, de los Reales Alcázares, en cuyas obras de restauración se conoció la historia de la Torre de Abdelaziz / V. Gómez

Patio de la Montería, del Alcázar, en cuyas obras de restauración se conoció la historia de la Torre de Abdelaziz / V. G.

«A él corresponden los recintos de entrada en el sector del Arquillo de la Plata, la Torre de AbdelAziz, y los palacios ubicados bajo la actual Contratación, bajo el Salón del Trono (del posterior palacio bajomedieval)», añade sobre un conjunto «el Alcázar Viejo», muy perjudicado por el terremoto de 1355.

Teniéndose en cuenta que la Torre de la Plata se recuperó en 1992, y que tanto el Patio de la Montería como el del Príncipe (Alcázar) fueron objeto de restauraciones entre el año 2000 y el 2001, no sería descabellado verla remozada en los años venideros.

Así lo esperan los sevillanos. Como Marcos Pacheco Morales-Padrón, del blog «Sevilla Insólita» que hizo llegar a este portal la siguiente idea de recuperar la atalaya: «con una adecuada limpieza de la piedra, como la efectuada en su vecina de Santo Tomás, más una iluminación, y una placa identificativa con su historia, podría convertirse en un reclamo más de la avenida de la Constitución».