El «andaluzparlante» destaca por sus continuos juegos malabares con el castellano para, por ejemplo, variar diametralmente el significado de una expresión con solo reajustar levemente una palabra. Ejemplo práctico. «Pepe, saca al perro». Respuesta A, de afirmativa: «Sí, en seguida». Respuesta B: «Sí, Enseguía», síntesis de «que al perro lo sacas tú porque yo estoy guarnío en el sofá y de aquí no me saca ni un GEO cabreado». Efectivamente, el individuo mencionado se está Escaqueando, o librándose de una tarea con dudoso disimulo, una palabra que se escribe con la E, letra del abecedario a la que dedicamos esta entrada en el Diccionario sevillano.

Algo así sucede con otras palabras que, aunque bien pudieran incluirse en la letra D, las agruparemos en la E por mutar su significado con apenas variar algunas vocales. Admítase estas corrupciones fonéticas, generalizadas en el habla sevillana. Así, decir que alguien esta desnortado, o lo que es lo mismo, que se encuentra desorientado, dista de la variante Ennortado, que es igual que estar en Babia, distraído o ajeno a aquello de lo que se trata. Segundo ejemplo. Desmayado o Esmayao. El primero es un sujeto que ha perdido el ánimo o la conciencia, el segundo es alguien que tiene hambre y mucha. Que está canino, vamos. Si ha comido en demasía puede que se haya Empachado que en Sevilla es distinto de ser Empachoso o muy cansino o «jartible».

El joven que mucho come se está Embarneciendo, que implica ponerse fuerte. Y el que pasa hambre acaba estando Espichao, o muy delgado. Ojo, no confundir con Espichar, que coloquialmente equivale a morir o diñar. Nada que ver con el óbito tiene la palabra Endiñar, que significa asestar un golpe.

En lo que se refiere a la higiene, la E aguarda su lugar a palabras como Enguachisnar, sinónimo de limpiar o su equivalente sevillano Escamondar echando agua. También se encuentra su antónimo: Empercochar o pecochar, una palabra en desuso que significa Ensuciar. Esta última puede equivaler a defecar u obrar, para los más finos.

Cuidado al enguachisnar, porque como el desagüe o sumidero acumule mucho forraje corre el riesgo de que se Ensorbe, que es como se dice cuando el husillo no traga convenientemente. Si esto sucede, tranquilo, no se Engorile -vulgo de obcecarse- echándole más y más agua. Terminará Empapuchando el suelo. Si el atasco persiste ya llamará al fontanero cuando tenga la oportunidad. Vamos, cuando se Encarte.

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