La síntesis en el habla sevillana. ¡Ole! Con la O. No hay mayor verbalización de gozo que un ole. Ese jaleo que nace en lo profundo del alma y que escapa expiante cuando el arte se hace carne. Tres letras que surgen espontáneas y que ocupan un espacio donde mil palabras no cabrían. Ese «menos es más» se observa de nuevo en, por la N, Noniná: tres sílabas que abarcan una respuesta de párrafos. Hoy el particular diccionario sevillano hace parada en las letras N, Ñ y O. Esperamos que el trayecto no se les haga Ñoño.

Por orden. Por la N de… Niqui, versión sevillanísima del genérico chaleco, jersey o «polito». Y si alguien le dice que no, respóndale un rápido «Noniná», la triple negación andaluza, para mostrar su desacuerdo. Si su interlocutor persiste en su empeño de llevarle la contraria también puede espetarle un Nanai. Acompáñelo con un «… del peluquín» y conseguirá subrayar su equivalente a «de ninguna manera». No vaya a Najarse, o achantarse, y échele bemoles a su contrario.

Y es que hay por ahí muchos Notas muy Noveleros. Nota, que como bien define el maestro Antonio Burgos en su genial diccionario de palabras sevillanas en riesgo de pérdida, puede ser utilizado en la fórmula «fite el nota este», otro magistral ejemplo de síntesis. «Fite si es novelero el nota este». Novelero o que adoba en demasía cualquier anécdota hasta convertirla en una trama que podría ser firmada por la mismísima Corín Tellado.

Otra muy sevillana, Nea. Aunque también se puede leer por la A de anea o por la E de enea, a buen seguro la encontrará en una silla de, según se quiera, nea, anea o enea. Que según la Real Academia Española, es una planta de la familia de las Tifáceas, que crece en sitios pantanosos, hasta dos metros de altura, con tallos cilíndricos y sin nudos, hojas envainadoras por la base, ensiformes, y flores en forma de espiga maciza y vellosa, de la cual la mitad inferior es femenina y masculina la superior. Pues eso, la nea.

Cambiando de letra, y siguiendo el orden, por la Ñ solo logramos encontrar una palabra: ñoño, algo ñoño es algo excesivamente simple y carece de viveza, gracia e interés. O, dicho de una persona, alguien apocado, melindroso y mojigato.

Por último, esta entrada se acaba con la O de Ojana, Orozú u Ole. Por partes, Ojana, aunque no reconocida por la RAE, viene a significar un intento de engaño mediante la adulación. ¿Se ha comido alguna vez un Glycyrrhiza glabra? ¿Y un Orozú? Para la Academia, orozuz. O, para que nos entendamos, un palo (más bien una raíz) que sabe a regaliz.

Y si le ha gustado esta entrada en el diccionario, celébrelo con un Ole. Si no, ayúdenos a completarla dejando su comentario al final de estas líneas.