«Quillo, no te ringues». El particular diccionario sevillano encara ya la recta final y aúna en esta entrada dos letras: la Q de la sevillanísima Quillo; y la R de, por ejemplo, Ringar. En el primero de los casos, la palabra supone un signo identitario que llega a identificar la región.

Caso real. Un actor sevillano llega a Madrid para trabajar en una conocidísima serie de televisión emitida en 2003. En la lectura del guión descubre que su personaje se llama Quillo. Atónito, el sevillano muestra su sorpresa al equipo y propone otro nombre. Los guionistas se niegan, al entender que era habitual en Sevilla llamarse Quillo. Al actor le tocó explicarles que Quillo viene de Chiquillo y que por lo tanto no es un nombre propio. Los responsables de la teleserie, conscientes de su error, decidieron cambiar el nombre al personaje.

Con la Q también hay palabras como Quinqui, que según la Real Academia Española, viene a referirse a una «persona que pertenece a cierto grupo social marginado de la sociedad por su forma de vida». Es posible que la invasión napoleónica a Sevilla a principios del siglo XIX trajese otra palabra a este diccionario. Del francés quincaille a la sevillana quincalla, para referirse a un conjunto de objetos de metal, generalmente de escaso valor, como tijeras, dedales o imitaciones de joyas.

¿Alguna vez ha jugado a «al cielo voy»? Si la respuesta es afirmativa se deducen dos aseveraciones. Una, usted tiene ya un buen puñado de años. Dos, sabrá el significado de ringarse o, lo correcto según los académicos, derrengarse o lastimar gravemente el espinazo o los lomos de una persona o de un animal. Otra de niños, o más bien jóvenes, hacer la rabona, que tiene un doble significado. Por un lado, eludir las obligaciones de asistencia a clase y, por otro, hacer un rondo. Según la RAE, «entre jugadores, juego de poca entidad». Ojo, en el juego no valen «rempujones», equivalente a un empujón con más enjundia.

Porque hay palabras que transportan a la niñez y otras que trasladan a momentos concretos. Ejemplo, rampa o, la versión de Domingo de Ramos, «rampla» que se refiere inequívocamente a la plataforma que conecta la plaza del Salvador con la iglesia colegial del mismo nombre. El lenguaje cofrade da palabras como Respiradero o Revirá. En el primero de los casos, es una parte de un paso; en el segundo, es un movimiento de este al doblar una esquina.

Y de la Semana Santa, a la Feria. Por la R de Rebujito, o una bebida fruto de la unión de la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda o fino con un refresco de gaseosa. O Real, equivalente al campo donde se celebra una feria.

¿Conoce alguna palabra más que empiece por la Q o por la R? Ayúdenos a completar este diccionario dejando su comentario al final de estas líneas.