Si suben un día a la Giralda y quieren perderse en sus vistas sin límite de tiempo, sitúense en la cara norte de la torre, ahí encontrarán la excusa perfecta para no dar cuentas al reloj o, al menos, al que está colocado en ese lado del alminar y que nunca jamás ha servido para dar la hora. Se trata del único reloj solar de todo el mundo al que no le da el sol.

Este año la torre insigne de la capital hispalense está de aniversario, en 2014 se cumplen 450 años de la culminación del cuerpo de campana de la Giralda, obra del maestro mayor de la Catedral, el arquitecto Hernán Ruiz II. Este alminar se ha convertido en parada obligatoria para los turistas y en objeto de orgullo de todo sevillano que, más o menos conocedor de la historia de su ciudad, siempre sabe contar algo de su buque insignia. Pero en estas anécdotas seguro que se les escapa la de los relojes.

Concretamente en la «Terraza de las azucenas» existen dos relojes de sol. Uno en la cara sur y otro en la cara norte. Dependiendo del lugar donde se sitúe un reloj de sol debe ser declinante o austral. El caso es que, sin entrar en tecnicismos, ambos relojes colocados en la Giralda son exactamente iguales, provocando que el de la cara Norte no haya servido nunca para dar la hora y es que se trata de un diseño para orientaciones al Sur.

Que el sol sale por el Este y se pone por el Oeste es una de las primeras lecciones que aprendemos en la vida. El movimiento del astro mayor ha sido una de las primeras cuestiones estudiadas por el ser humano y ha sido clave para la adaptación de éste a la tierra. Pero a veces los conocimientos juegan malas pasadas o quizá es el hombre el que decide hacer burla a las imposiciones de la naturaleza, las razones son difíciles de conocer pero lo que es cierto es que Sevilla es la única ciudad de todo el mundo que tiene un reloj de sol al que nunca le ha dado ni le dará el sol.

Los diez minutos de retraso del reloj de la Giralda
Para los extranjeros, los españoles tienen fama de impuntuales y aunque los tópicos suelen tener más de ésto que de realidad, en el caso de que este en concreto tuviese su parte de verdad, a los sevillanos excusa no les falta. Y es que, entre un reloj que no marca la hora y otro que siempre fue diez minutos atrasado, no hay manera de llegar a tiempo a una cita.

En julio de 1400 se instalaría en Sevilla el primer reloj torrero de España que no sería de sol. Al ser el primero y la técnica de esa época no andaba muy avanzada, el reloj se fue atrasando poco a poco así que un Cabildo prevenido mandaría construir un nuevo reloj que tardó en construirse más de siete años, dándole tiempo al pionero a parar sus agujas definitivamente.

Por encargo del Arzobispo Gonzalo de Mena el nuevo reloj llevaría instalada una campana, llamada de San Francisco. Por fin, el 7 de diciembre de 1765 se procedería a la instalación de esta nueva obra de tiempo (en todos los sentidos). El acto tuvo una gran importancia en la ciudad y más relevancia obtuvo cuando descubrieron que el esperado reloj marcaba 10 minutos de retraso.

Al parecer, cuentan, que el Cabildo municipal fue invitado a una función solemne en la catedral, y la comitiva llegó con diez minutos de retraso, ya que los canónigos habían comenzado sin esperar. Esto fue visto como una violación del protocolo y una desconsideración con los representantes de la ciudad. Aún se cuentan muchas historias de disputas sobre la existencia de un doble horario en la capital, el de la iglesia y el del Ayuntamiento.

De hecho, por Sevilla corre una anécdota que cuenta que en los años veinte un alto personaje político paseaba por San Telmo y tras consultar su reloj calculó el tiempo que le quedaba para llegar a la estación y coger un tren, pero cuando llegó lo había perdido. Indignado se quejó al gobernador quien le transmitió sus quejas al Cardenal Ilundáin, el cual debido a las presiones tuvo que dar su brazo a torcer, pero lo hizo a medias y es que en vez de arreglar el reloj de la Giralda ordenó tapiar el de San Telmo.

Anécdotas, leyendas o tradiciones lo que sí es verdad es que en esta dualidad en el horario se Sevilla se mantuvo con los años hasta que el 15 de marzo 1956 se adelantó el reloj de la Giralda para igualarlo con el del Ayuntamiento. Desde entonces, dicen, que el reloj encargado por Gonzalo de Mena sufre constantes adelantes, retrasos e incluso paradas. Parece que Sevilla no quiere limitarse a las imposiciones de un reloj.