Sevilla incluye en su arquitectura un guiño a la ciudad de Tánger. El nexo entre esta ciudad del norte de Marruecos y la antigua Híspalis está en la antigua estación de Córdoba, hoy centro comercial Plaza de Armas. De estilo neomudéjar, su arquitectura está inspirada en la Gran Mezquita de Tánger y en el patio de los Arrayanes de la Alhambra. O al menos, eso dice en la memoria del proyecto.

Escondida bajo una lona de plástico y oculta tras de una espesa maraña de árboles, la antigua estación de Córdoba, la primera que hubo en Sevilla, es un ejemplo del estilo neomudéjar, que imperó en una época de fuerte inversión en infraestructuras ferroviarias. La proliferación del ladrillo visto también se encuentra en las vecinas estaciones de Huelva o Jerez.

Plaza de ArmasLa estación de Córdoba se inaugura en el año 1901. Largamente esperado por los sevillanos desde el año 1858, fecha en la que llega el primer ferrocarril a la ciudad, el edificio reúne lo mejor que dio la arquitectura del siglo XIX a Sevilla con los avances tecnológicos llegados desde Europa. Así, entre lo más destacado de su diseño está la cubierta, similar a la Sala de las Máquinas de la Exposición de París de 1879.

Esta tecnología, que se utilizó por primera vez en España en este edificio, reducía el calor en el espacio gracias a su doble cubierta, una exterior de material ondulado y otra interior de madera, que permitía la circulación del aire entre ambas al tiempo que reducía la dilatación del hierro.

Dos ventajas que el ingeniero portugués José Santos Silva, el diseñador del espacio, supo ver para compensar las altas temperaturas del verano sevillano. Las obras costaron un millón y medio de pesetas, unos 9.000 euros actuales, y tuvieron un importante retraso de doce años. Los trabajos comenzaron en febrero de 1899, diez años después de la concepción del proyecto, bajo la supervisión de Nicolás Suárez y Albizu.

De su construcción vienen los problemas que un siglo después han dado la cara y que han cubierto de andamiaje y lona el cerramiento del actual centro comercial Plaza de Armas. Los ladrillos con los que se hicieron las obras sufren una patología debido a su mala fabricación, por lo que tienden a corroerse por la alta humedad y el alto contenido en yesos. Una enfermedad que está en proceso de estudio.

Una inminente intervención podrían devolverle el esplendor a este edificio ferroviario que, según especifica la memoria del proyecto, tiene como antecedentes el patio de la Alberca de la Alhambra y las arquerías de la mezquita mayor de Tánger. Un término muy discutido entre los expertos, que abogan porque el proyecto siguió los esquemas generales del neomudéjar.