La Alhambra de Granada, el considerado referente de la arquitectura islámica en España, está en deuda con el Real Alcázar de Sevilla. El palacio cristiano de Sevilla, edificado por Pedro I de Castilla sirvió de inspiración a Mohamed V, que mandó edificar el palacio de los Leones y su patio como respuesta a una disputa arquitectónica entre ambos líderes.

La relación entre Mohamed V y Pedro I «el Cruel» cambió la Alhambra de Granada para siempre. Ambos tenían en común intereses intelectuales y artísticos, lejos de una interacción de disputa continua entre musulmanes y cristianos. Bajo el reinado de Mohamed V, la tradicional rivalidad entre Granada y Castilla tomó un curso radicalmente distinto. Gracias a su amistad con Pedro de Castilla, la confrontación militar se transforma en una competición artística.

La belleza de la arquitectura musulmana causó impresión en Pedro I, al igual que en otros monarcas europeos, y cuando en 1364 decide erigir un nuevo palacio en Sevilla lo hace siguiendo un patrón musulmán. El denominado Palacio Mudéjar, el primero de un rey castellano sin estar protegido tras unas defensas, alcanzó una asombrosa riqueza en su ornamentación.

Pero Mohamed V está decidido a superar la obra de Pedro I en Sevilla, su respuesta será una hazaña arquitectónica. Con sus magníficos patios y sus sobrecogedores techos, el palacio de Mohamed V demostrará ser más hermoso, más sofisticado y logrado que la obra maestra de estilo musulmán de su poderoso vecino cristiano.

Patio de los Leones de la Alhambra

A la Alhambra llegan con Mohamed V muchas soluciones arquitectónicas y tendencias ya expuestas en el Real Alcázar de Sevilla. El Palacio de los Leones representa un patrón más logrado que el resto, porque tiene influencias de la arquitectura islámica y cristiana. A pesar de las influencias occidentales, el palacio nazarí es una construcción eminentemente oriental.

Rivales intelectuales y aliados políticos

Además de la inspiración para construir el Palacio de los Leones, Mohamed V le debe a Pedro I de Castilla su corona. El hijo de Yusuf fue destronado por su hermanastro Ismail II, tupiendo que irse al norte de África para encontrar refugio. La vuelta a la península la lleva a cabo amparado por la alianza de Pedro I.

La relación entre ambos monarcas llegó hasta tal punto que el propio Pedro de Castilla mató con sus propias manos en el Alcázar sevillano al sucesor de Ismail II, Mohamed VI, devolviendo al trono de Granada a Mohamed V. Recuperado el trono, la política exterior se basó en mantener buenas relaciones con sus vecinos cristianos.